La política al estilo Macri

Eduardo Silvester

La política al estilo Macri

Mauricio Macri abrió por primera vez las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación. Su discurso es una oportunidad para pensar un poco en la política argentina. Aquí algunas reflexiones.
- Es positivo el llamado a la unidad nacional. Si hay algo que puede distinguirse como el reclamo más potente en las últimas elecciones es terminar con la política de la confrontación permanente. Es auspicioso el esfuerzo por construir nuevas formas de hacer política, desde el servicio y el respeto por las diferencias.
- Macri elaboró una evaluación del estado en que recibió el Estado. Sus conclusiones fueron lapidarias para las gestiones anteriores. Era de esperarse. Y si bien es positivo iniciar un proceso con un diagnóstico de lo recibido, también debe tenerse presente que en política no existe el beneficio de inventario. Por lo tanto, es incompleta la evaluación negativa de procesos anteriores centrada solo en el aspecto económico, aunque fueran completamente ciertos los números que describió Macri. Un análisis político no es un ejercicio de balance empresarial, ni lo único que cuenta en la gestión de gobierno es el manejo del dinero.
- Un acierto central del discurso del presidente fue poner sobre la mesa el problema del narcotráfico, con toda su crudeza. Es el camino. No pueden resolverse problemas que no se reconocen, o que se ocultan. El problema de las drogas es una preocupación central de muchísimos argentinos, especialmente los más vulnerables, que lo sufren en carne propia. Es hora de hablar de drogas, de iniciar nuevas políticas, de aprender de los errores, de mirar a los ojos a quienes lo sufren, de acercar la acción del Estado a los barrios más afectados. De recuperar la esperanza de que es posible crecer en un país sin drogas. Hay también políticas exitosas -como las que se desarrollan en Salta- para replicar en toda la Argentina.
- Al momento de hablar del futuro, el discurso se pareció más a una enumeración de buenas intenciones que a un programa de gobierno con medidas concretas, actuales y mensurables. Es ya un lugar común aceptado de manera unánime que los problemas de los argentinos pasan por la inflación, la inseguridad, el narcotráfico, la pobreza, la falta de acceso a la vivienda. Se espera de un presidente que además de reconocerlos, pueda solucionarlos. Para eso hacen falta medidas de gobierno. Algunas urgentes. Y que debieron haberse expuesto en el momento en que el Presidente se dirige al pueblo a través de sus representantes. Aún más: la postulación genérica de ideas no tomó en consideración las distintas realidades de la Argentina.
- Por último, la preocupación por la situación económica atravesó todo el discurso presidencial. Sería necio negar la importancia de recomponer el esquema económico cuanto antes, pero es muy difícil reconducir la visión macroeconómica de Macri a los problemas concretos de los más humildes. Dicho de otra forma: la recuperación económica no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para realizar lo que realmente importa, esto es mejorar la calidad de vida de millones de argentinos. Ya. Ahora. Con urgencia. Y nos quedamos con las ganas de saber cuáles son las ideas y medidas que piensa el Gobierno nacional para avanzar en ese sentido.

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