La fuerte lluvia del pasado viernes dejó al descubierto la precariedad edilicia de las dos escuelas de la localidad de El Carril, una de más de un siglo y la otra con 50 años de antigüedad.
Solo a minutos de iniciada la tormenta se inundaron patios y galerías internas de las escuelas 4281 Manuel J. Castilla y 4321 Pacheco de Melo. De inmediato, las autoridades de ambos establecimientos decidieron suspender las clases para resguardar la integridad física del alumnado.
Entre las dos escuelas, son 1.200 chicos del nivel primario los que continúan asistiendo en esas condiciones a sus clases diarias.
Por la lluvia del viernes, docentes de la escuela Castilla comunicaron por internet a madres y padres cuyos hijos e hijas se quedaron: “Están resguardados en las aulas”.
Cabe recordar que, en octubre del año pasado, ya se habían agrietado varias aulas de la escuela Castilla y otras tantas de la Pacheco de Melo. Pero fue la improvisación el resultado de esta historia: los alumnos del primer establecimiento mencionado fueron a parar a un galpón, soportando los extremos del frío y del calor.
Mientras tanto, las aulas dañadas fueron reparadas con demoras y hace solo un mes los alumnos pudieron retornar a esas aulas.

Tormenta y consecuencias

Pero la naturaleza puso al desnudo nuevamente la precariedad estructural de las escuelas de esta localidad del Valle de Lerma. Y en la tarde del viernes ocurrió lo esperado. Diez centímetros de agua en los patios y techos que ya no aguantan la fuerza ni la acumulación de agua que se desliza por las paredes junto a pedazos de material. De tratarse de granizo, probablemente el peso provocaría que esos techos terminen cediendo.
"Decidimos suspender las clases en el turno tarde porque era peligroso para nuestros niños", explicaba el viernes una docente a los padres.
Hace cinco años, el proyecto para una escuela nueva fue aprobado. Pero pasó el tiempo y no se ejecuta por falta de fondos provinciales y nacionales.
Curiosamente, el desagote en la Pacheco de Melo termina en un patio interno. Esta es la última escuela construida en el pueblo, que ya cumplió 50 años. El agua se acumula indefectiblemente dentro del patio, aspecto al que se suman las filtraciones que tiene uno de los pasillos por cuyas paredes escurre el agua.

La preocupación

"Esto es un verdadero peligro, tanto para los chicos como para los docentes. Así no se puede educar. Mientras seguimos esperando la nueva escuela para El Carril, en estas solamente se hacen reparaciones sobre las viejas estructuras, lo que de ninguna manera garantiza seguridad. Pareciera que se espera una desgracia para pensar en serio sobre la necesidad que nos aqueja desde hace 15 años", explicó a El Tribuno el concejal Rubén Sánchez.
En octubre de 2015 se agrietaron las aulas por un sismo. El periodo lectivo 2016 comenzó para algunas divisiones en un galpón. Retornaron hace un mes tras concluir las obras de reparaciones.
El edil recorrió junto a un grupo de padres las dos escuelas en medio de la fuerte tormenta. En ese momento se enteraron del comunicado de la Castilla, establecimiento que tiene más de un siglo: "En el turno tarde, clases normal en Escuela Castilla. Si los papás evalúan que no es conveniente enviarlos por el traslado y organización familiar, la decisión es de los padres".
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El entorno de la escuela Pacheco de Melo, cubierto de agua.
El entorno de la escuela Pacheco de Melo, cubierto de agua.
El panorama era desalentador, porque en la puerta un poste se desplomó y la sospecha de paredes electrificadas atemorizó a todos. Es que esta escuela es la que, en octubre de 2015, sufrió profundos daños con agrietamientos tras un movimiento sísmico. Fueron tres aulas de paredes de adobe que no soportaron.
Pasaron los meses y se reanudaron las clases en las mismas aulas, tras una serie de reparaciones, sin ninguna edificación nueva sino solamente retoques.
"En este estado no se puede confiar en que mis hijos estén seguros dentro de la escuela. Primero eran las grietas en las aulas, después los mandan a los chicos a un galpón bastante alejado y ahora, que ya volvieron al establecimiento, debo retirarlos porque se puede venir abajo con la lluvia. Es un irresponsabilidad lo que hacen", fue el reclamo ofuscado de Miriam, una de las madres de alumnos de la Castilla, que recibe a unos 800 alumnos.
En su recorrida por el edificio, El Tribuno observó el estado de techos y paredes, los estrechos espacios entre patios que se cubrieron de agua y su vieja construcción, que data de principios del siglo pasado. La situación genera verdadera preocupación por las próximas lluvias que aún faltan.

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