¿La ?Rayuela? de Julio Cortázar cumple años en verano o en invierno?

17-02-2013 - Reina alguna confusión sobre la fecha exacta de publicación de la obra que, este año festeja 50 con los lectores Alfaguara confirmó que vio la luz el 28 de junio. La editorial prepara una edición conmemorativa.

Desde 1963 la Rayuela dejó de ser simplemente un juego de niños para ser sinónimo de vanguardia literaria. En ese año, Julio Cortázar editó “Rayuela”, donde la Maga y Oliveira juegan al amor, donde los personajes van de París a Buenos Aires y sobre todo, donde los lectores juegan a construir su propia novela, adaptándose o peleándose con el surrealismo, la poesía o lo fragmentario de la escritura cortazariana.

Los lectores de Rayuela debían elegir: saltearse páginas guiados por un “tablero de dirección” o la “forma corriente” que terminaba en el capítulo 56 con la palabra “Fin”.

La propuesta de una trama aleatoria en apariencia, un itinerario no lineal seleccionado por el lector disgustó a muchos y deslumbró a otros tantos.

Tal vez, por esa cuestión revolucionaria e imprecisa del azar, en los últimos tiempos ha surgido una confusión sobre la fecha exacta de publicación de la obra que, este año festeja cincuenta años de vida.

Diversos sitios de internet contribuyeron al malentendido: se sostuvo en diversos portales que “Rayuela” se publicó el 18 de febrero, cuando en realidad vio la luz 130 días después, el 28 de junio. Este dato fue confirmado a El Tribuno por los responsables de prensa de Alfaguara, que adelantaron que la editorial se encuentra preparando una edición conmemorativa y que el dato erróneo fue descartado tras una exhaustiva investigación.

Pero, por si no bastaran las averiguaciones, el propio autor da la pauta de la equivocación.

En el volumen número 2 de “Cartas”, publicado también por Alfaguara en febrero del año pasado, que compila material epistolar, se encuentra una carta fechada el 3 de junio de 1963. Allí, Cortázar le escribe a su amigo Jean Barnabé desde París: “Antes de irme a Italia, terminé de corregir las últimas pruebas de mi novela, y las envié por avión al editor. Si han llegado sanas y salvas, el libro aparecerá a mediados de julio, y entonces podrá decirme algún día si lo que espera de mí, esa explosión a que alude en su carta, se ha producido o si todavía sigo encerrado y un poco distante”, comentaba.

Los latinoamericanos

Con esto, queda claro que la novela se publicó efectivamente en junio, lejos del verano. En ese fragmento además, Cortázar habla de una “explosión”, embebido tal vez por la realidad del momento.

Es que entre los 60 y los 70 el continente era sacudido por el “Boom latinoamericano”, un fenómeno editorial que tuvo por referentes a Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar, entre otros. En este contexto el autor de “Bestiario” editó “Rayuela” que hoy es, sin dudas, una de las obras más relevantes de la literatura latinoamericana.

Lo revolucionario de una estructura de fragmentos hoy en día no nos sorprende, pero en aquel entonces significó una verdadera bisagra literaria. En este sentido, y en la misma carta, Cortázar explica por qué procedió de ese modo: “Espero que las innovaciones “técnicas” de la novela no le molesten; no tardará usted en adivinar (aparte de que hay fragmentos que lo explican muy claramente) que esos aparentes caprichos tienen por objeto exasperar al lector, y convertirlo en una especie de “frŠre ennemi” (enemigo hermano), un cómplice, un colaborador en la obra”.

Será por la ansiedad propia de los cómplices que muchos quisieron festejar antes de tiempo el aniversario de “Rayuela”, será que algunos prefieren, como Lewis Carroll y su Alicia, festejar un “no cumpleaños”.

Lo cierto es que, con ansiedad o con paciencia, “Rayuela” celebra su cincuentenario el 28 de junio de 2013, que cinco décadas después sigue sorprendiendo a miles de lectores.

 “No me importaría morirme ahora”

“Personalmente, creo no haber escrito nada mejor que El Perseguidor; sin embargo, en Rayuela he roto tal cantidad de diques, de puertas, me he hecho pedazos a mí mismo de tantas y de tan variadas maneras, que por lo que a mi persona se refiere ya no me importaría morirme ahora mismo. Sé que dentro de unos meses pensaré que todavía me quedan otros libros por escribir, pero hoy, en que todavía estoy bajo la atmósfera de Rayuela, tengo la impresión de haber ido hasta el límite de mí mismo, y de que sería incapaz de ir más allá”, le confesaba Cortázar a Jean Barnabé.

Casi cincuenta años después de esa misiva, sabemos que ha ido más allá, que nos ha llevado a todos, como jugando, al cielo y la tierra, y que la Rayuela es mucho más que un juego de niños.

Y nada importa más que la impronta cortazariana, lo que dejó, lo que supo crear para el asombro secular. Esto toma distancia de si fue publicada por primera vez en el verano o en el invierno.
 

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