En nuestro país, un 10% de la población muere por paro cardiorrespiratorio, y de 6.000 a 8.000 personas por mes en el mundo.
El viernes pasado el presidente de la Nación, Mauricio Macri, fue hospitalizado de urgencia debido a una arritmia repentina que alertó a su equipo médico. La situación por la que atravesó el primer mandatario, volvió a dirigir la atención hacia la "peste del siglo XXI", como se denomina a las enfermedades coronarias, primera causa de muerte en el mundo y en nuestro país.
Aunque se trata de una tendencia que empezó a hacerse notar a partir de la generalización de la vida en las grandes urbes, donde el estrés afecta a los individuos en la lucha diaria por la vida.
Y, en este marco, y nuevamente tomando como referencia al primer mandatario argentino, debemos considerar a lo afirmado por el médico Valentín Fuster durante la conferencia inaugural del 41º Congreso Argentino de Cardiología, al señalar que "la receta para cuidar el corazón está en el cerebro. A través de la modificación de conductas y del control de los factores de riesgo, podemos mantener sano nuestro sistema coronario".
Un cambio social
El médico Valentín Fuster, coincidiendo con esta hipótesis, también habló acerca de los cambios sociales que hacen falta para lograr un equilibrio en la salud del corazón: "Se tiene que cambiar el estilo de vida de nuestra sociedad, que a menudo se cree invulnerable a padecer alguna enfermedad, y la clave para prolongar la salud está en el cerebro, no en el corazón", afirmó en la conferencia inaugural del Congreso de Cardiología, dedicada a la memoria de Liliana Grinfeld, destacada cardioangióloga intervencionista argentina reconocida internacionalmente, que falleció el año pasado.
Fuster, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York y expresidente de la Asociación Americana del Corazón, destacó que "la receta fundamental para prolongar la salud está en el cerebro y no en el corazón. Si uno decide cuidarse, esa decisión viene de la cabeza, no del corazón".
Amar al corazón
"Los factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular, infarto de miocardio o infarto cerebral son los mismos que participan en el desarrollo de un sinnúmero de enfermedades, como la degeneración senil e incluso ciertos tipos de cáncer. Y debemos insistir para que la gente haga todo lo posible para mantenerlos bajo control", subrayó Fuster, quien está considerado uno de los cardiólogos más importantes del mundo. Para él, los principales factores de riesgo, dos son mecánicos: la obesidad y la presión arterial alta; dos químicos: la diabetes y el colesterol elevado. Luego, dos preguntas: si fuma o no y si hace ejercicio al menos 5 días a la semana. "En la sociedad actual, nos engañamos a nosotros mismos. Pensamos que estamos bien y queremos que todos nos digan que estamos bien. Sin embargo, estamos equivocados".

¿Cuáles son tus valores orgánicos?

Es preciso conocer información de peso, presión, glucosa, etc.

Para el médico Guillermo Fábregues, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, "es fundamental que la gente conozca sus números". Según el especialista, el individuo debe conocer y concientizarse fundamentalmente acerca de los valores de su presión, de su colesterol, su glucosa en ayunas, su índice de masa muscular y su perímetro de cintura. De esta manera, y tomando los parámetros recomendados, consultar con su médico especialista acerca de las mejores estrategias posibles para mantenerlos bajo control.
"Así como uno conoce su número de celular, su documento, la patente de su automóvil, etc., también debería conocer y tratar los números de sus factores de riesgo cardiovascular", insistió el médico Fábregues, quien también es presidente del Comité Organizador del Congreso Argentino de Cardiología.

La Sociedad de Cardiología, destacada

La institución argentina que nuclea a especialistas está entre las mejores.

La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) fue fundada el 9 de abril de 1937, y desde entonces ha sido presidida por los más eminentes médicos de la especialidad. Desarrolló numerosos trabajos y comunicaciones, brindando conocimiento científico al mundo entero.
Cuenta con más 6.500 miembros incorporados en las siguientes categorías: titulares, activos, adherentes, adscriptos, correspondientes nacionales, correspondientes extranjeros, honorarios, vitalicios, benefactores y asistentes. Posee 20 consejos científicos que representan a cada una de las subespecialidades. También lleva adelante tareas académicas, encuentros, trabajos científicos e investigaciones a fin de expandir el horizonte de la cardiología. Edita la Revista Argentina de Cardiología, reconocida internacionalmente por la calidad de sus artículos, organiza simposios, etc.


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