El 7 de mayo pasado festejamos el Día de la Minería en la Argentina, que tiene su origen en la sanción de la primera ley de fomento minero en 1813 en la Asamblea Constituyente presupuesta por la Junta de Gobierno; es decir, Argentina en sus orígenes fue pensado como un país minero.
La minería es la actividad encargada de la prospección, exploración y extracción de sustancias minerales. Sin estos minerales sería imposible vivir nuestra vida con la demandas, gustos y necesidades que experimentamos hoy. Si miramos alrededor, todo está compuesto por minerales, nuestro reloj, celulares, autos, casas, aviones, alambrado, cables y podría estar años nombrándolos y la gran mayoría de los elementos que utilizamos a diario, no tenerlos sería vivir como hace millones de años en las cavernas. Esta actividad no solo es fundamental para nuestra vida diaria, sino que para nosotros, los argentinos, y en especial, los salteños, es una oportunidad económica y laboral. Contamos con extraordinarios recursos naturales que debemos aprovechar. Si no son extraídos no dejan de ser solo recursos sin ninguna utilidad, abajo de la tierra. Tenemos una provincia con altísimos niveles de pobreza y desocupación y debajo nuestros riquísimos depósitos de minerales a la espera de ser extraídos trayéndonos con ellos riquezas que pueden ser transformadas en rutas, hospitales, trenes, escuelas e innumerables fuentes de trabajo necesarias para salir adelante como país y como provincia. Estoy seguro de que la mayoría de los argentinos no tenemos la menor idea de la cantidad y calidad de los recursos con que contamos.
Hace unos días se publicó un informe sobre la situación minera actual y la proyección para los próximos 5 años. La metas son accesibles si transitamos el camino correcto.
Entre 2016 y 2021 se proyectan inversiones por 19.686 millones de dólares considerando exploración y construcción de nuevos proyectos. Las mayores inversiones se concentran entre 2018 y 2020 (US$14.589 millones en ese período) durante la construcción de los mayores proyectos. Tres regiones concentran prácticamente la totalidad de la inversión minera, el Noroeste Argentino y la Patagonia. El noroeste es la región más pobre del país; por lo tanto, sería un gran alivio que esta buena noticia se concretara.
Aparte de ser una fuente extraordinaria de inversión, la minería es un importantísimo generador de empleo. Con la construcción de los nuevos proyectos se superarían los 41 mil nuevos puestos directos (y ese número debe ser multiplicado por tres al considerar la creación de empleos indirectos). Sumado a los 90 mil empleos directos existentes, estamos proyectando 130 mil puestos de trabajo en blanco, con sueldo, jubilación y cobertura social. Suena surrealista, pero todo lo mencionado está calculado en base a datos certeros y verificables, con experiencia comprobada por países en la región como Chile y Perú.
Para que todo esto sea posible es necesaria la participación de todos los sectores, Empresas responsables, un estado eficiente y poco burocrático y sindicatos razonables, que realmente peleen por los intereses laborales; es indispensable que impere un diálogo y coordinación constante entre todos estos actores.
Es fundamental no solo en la minería sino en todas las actividades, la seguridad jurídica que brinda una nación o provincia ya que es la confianza que se transmite a los inversores, jugar con reglas claras. A pesar de los momentos difíciles en que estamos, vienen años prometedores y tenemos que estar preparados para saber aprovecharlos y lograr un mayor desarrollo nacional y sobre todo en las economías regionales como lo es la actividad minera.

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