La elaboración del vino torrontés es, sin dudas, uno de los sellos de identidad de La Rioja. La espirituosa bebida surge de la variedad de uva blanca torrontés riojana y fue declarada cepa emblemática de La Rioja.
Pese a su origen español, el torrontés riojano es reconocido a nivel mundial como una uva con caracteres propios de la Argentina. Al parecer, el tiempo, la tierra y el clima riojano le han dado un carácter distintivo: se destacan sus notas frutadas y su tonalidad blanca dorada, que le permiten competir en las plazas mundiales y estar presente con éxito en los mercados más exigentes.
En el concierto de las provincias vitivinícolas, luego de Mendoza y San Juan, La Rioja se posiciona como la tercera productora del país. Sus 35 bodegas altamente tecnificadas conviven con el sabor del vino elaborado de manera artesanal e integran el camino riojano del vino.
Dentro de la ruta enológica de La Rioja, Chilecito concentra el 75% de los establecimientos, el resto está emplazado en La Costa riojana (Castro Barros), Villa Unión y Famatina. Los valles del Famatina son el escenario de las bodegas industrializadas provistas con tecnología de punta, que aprovechan el clima benigno y óptimo para cultivar la vid.
Junto a Mendoza, San Juan, Salta, Neuquén y Río Negro conforman el circuito nacional del vino.

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