En El Carpintero todos necesitan las llaves para abrir la puerta de la casa propia y mejorar sensiblemente la calidad de vida; pero hay personas para quienes la higiene y el abrigo que provee una vivienda, es cuestión de vida o muerte. "Tenemos varios casos de gente que necesita la casa para curarse. A un señor que se llama Sebastián Aparicio lo operaron del intestino porque se le reventó el apéndice por tomar remedios caseros y ahora está convaleciente con una bolsita colectora que sale $120 cada una y usa tres por día. A esas bolsitas las compramos en Orán con la plata que cobramos de subsidios porque el hospital de Orán le da 10 bolsitas nomás, para tres días, y tenemos que ir a sacar turno a las 3 de la mañana. Viajamos hasta ahí porque el minihospital de Dragones no tiene esas bolsitas ni muchas otras cosas que se necesitan para atender a los enfermos", dijo el cacique Hugo José.
Contó sobre otro caso crítico: "También hay una mujer de la comunidad que fue operada de cesárea en Orán, volvió al paraje y se la llevaron de urgencia de nuevo a Orán porque se infeccionó y está muy grave. Eso es porque no tenemos condiciones de higiene. Hacemos las necesidades en el monte, no tenemos agua, y aunque las casitas nuevas tienen baños, no podemos entrar. Hay un tanque de agua nuevo en la comunidad para las viviendas que hicieron, pero ya está roto, no anda".
Enojado, con manifiesta impotencia, José reflexionó: "Ya pasamos la época de la colonización, pero nos siguen atacando e invadiendo los ladrones que nos mienten y no nos dan lo que nos corresponde. Acá hay chicos desnutridos y desde los municipios de Juan Solá (Morillo) y desde Embarcación les mandan a sus madres la tarjeta social con 210 pesos para gastar por mes, pero resulta que una caja de 800 gramos de leche Sancor bebé cuesta 280 pesos. Nos toman el pelo, no tenemos posibilidades de salvarnos en esta situación. Ellos no quieren que mejore mos".

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