La vaca se acerca y estira al máximo el cogote para llegar a una de las pocas hojas que el árbol deja a su alcance. Luego mastica lentamente y cuando termina levanta de nuevo la cabeza en busca de más, pero están muy arriba. Decepcionada, se echa bajo la sombra acogedora. El sol pega fuerte. El calor es insoportable. Como cualquier otro mediodía en el departamento de Rivadavia.
"Es algarrobo negro, a las vacas no les gusta. Pero por la necesidad tienen que comerlo", explica Justo José Oliva, un productor ganadero de Pozo Verde, un paraje ubicado a unos 70 kilómetros al oeste de la localidad de Rivadavia.
Oliva es uno de los muchos pequeños productores de la zona que comparten el mismo problema: la falta de lluvias.
Las consecuencias de la sequía se pueden apreciar a simple vista: cadáveres de animales tirados al costado de la ruta, osamentas a la vera del Bermejo y vacas con las costillas marcadas que vagan por los campos buscando algo para comer.
"Este año viene muy malo, y cada vez está peor, esto ya viene desde por lo menos diez años atrás", asegura el productor. "Necesitamos que llueva, pero con una sola lluvia no hacemos nada", aclara; "tienen que ser dos o tres lluvias fuertes para que prenda el monte".
Un problema estructural
En 2013, una situación similar produjo una gran mortandad de animales y pérdidas millonarias en toda la provincia.
El problema se replica en los tres municipios del departamento más oriental de la provincia donde cerca de cinco mil familias viven de la ganadería. Aquí, la mayoría de los criollos se dedican a criar ganado bovino, caprino y porcino en los puestos.
Y a pesar de ser una de las regiones con mejores cualidades para la actividad ganadera, Rivadavía tiene muy bajo índice productivo debido a un déficit estructural, además de un mal manejo en lo nutricional y genético. Y todos los problemas se profundizan con la sequía.
En condiciones normales los animales, que pastan a campo abierto, viven del forraje natural, como las pasturas y frutos como el espinillo, el chañar y el algarrobo blanco, que crecen en los árboles y que caen al piso cuando maduran.
Pero en años de sequía como el que estamos viviendo, la falta de regularidad en las precipitaciones causa que los frutos no terminen de florecer y el ganado se quede sin su sustento natural. Esto fuerza a los productores a tener que adquirir granos o rollos de forraje. Con un rollo de 400 kilos, por ejemplo, se alimentan entre 12 y 15 animales por diez días.
Y a partir de la situación siempre afloran aquellos que buscan hacer negocio con la desesperación ajena: un rollo que en el paraje la Estrella, a 100 kilómetros al oeste cuesta $400, en la localidad de La Unión, la más cercana, no se consigue a menos del doble.

"Por ahora descartamos la emergencia, si las próximas lluvias tardan vamos a tener que declararla", Roberto Rodríguez.
El pedido, en duda
La necesidad de forraje es uno de los motivos detrás de los reiterados pedido de emergencia agropecuaria al Ejecutivo provincial.
El diputado Ramón Villa confirmó a El Tribuno que, el 17 de mayo pasado, se aprobó, a pedido suyo, un proyecto de Declaración en la Cámara de Diputados mediante el cual se requería a la Secretaria de Asuntos Agrarios que se declare al departamento de Rivadavia, junto a otros ocho, en emergencia agropecuaria. "Ya entonces se veía que la situación era preocupante, lo que llama la atención es que se declaró la emergencia en otros departamentos, pero no en Rivadavia".
El pedido fue reiterado el 22 de septiembre por el representante de ese departamento en el Senado, Mashur Lapad. El pedido contempla que se gestionen subsidios, créditos, provisión de forrajes y asistencia técnica para los productores agro-ganaderos damnificados.
Consultado por El Tribuno, Roberto Rodríguez, jefe del Programa de Emergencia Agropecuaria de la Secretaría de Asuntos Agrarios de la Provincia descartó por ahora la emergencia en la zona debido a que en los últimos días se registraron lluvias en la zona norte del departamento. "Vamos a ver qué pasa con las próximas lluvias, si demoran mucho vamos a tener que declararla", confió. "El mes de septiembre es crítico todos los años", agregó Rodríguez.
"Las lluvias en Rivadavia, en los últimos años, son muy irregulares, en la zona ya es una característica”, Flavio Aguilera.
Por su parte el secretario de Asuntos Agrarios, Flavio Aguilera aseguró que se sigue de cerca la situación del departamento, "se hizo un primer relevamiento en marzo, y por los antecedentes que teníamos no estaba en una situación de emergencia. Es verdad que en este último mes se complicó porque se secaron las aguadas, pero las lluvias en Rivadavia son bastante irregulares, en algunos lugares llueve 200 milímetros y en otros 900 en dos días. Cuando esto se repite durante varios años, deja de ser una emergencia y comienza a ser una característica zonal".
No obstante, el funcionario deslizó que se está estudiando la compra de $8 millones en maíz y alfa para repartir entre los productores con problemas, aunque aclaró que la ayuda será para todo el territorio provincial y no solo para la zona de Rivadavia. Según las previsiones de los funcionarios, las ayudas podrían tardar alrededor de un mes. Habrá que ver si llegan a tiempo.

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Sección Editorial

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Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 1 mes

Con el 1% de lo que pagaron de "comision por la emisión de la deuda , el gobierno corrupto y coimero de urtubey ,hubiera solucionado todo el problema de esta gente. ¡¡pero por supuesto, que diablos le importa a urtubey de esta pobre gente.


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