Muchas son las personas que día a día ayudan a los demás sin esperar nada a cambio.
En Rosario de la Frontera, una profesora de Educación Física es una de las docentes más reconocidas, no solo por su trabajo diario con los alumnos, sino también por su labor solidaria.
Susana Lía Cabezas lleva su energía adonde quiera que vaya. Madre de 3 hijos, fue madre por primera vez a los 20 años, pero eso no impidió que siguiera estudiando. Con la ayuda de su familia pudo trabajar y obtener su título.
Cuando tenía 27 años, la muerte de su abuela, que tuvo mucha influencia en su crianza, la marcó especialmente. "Perderla fue muy doloroso. Sentí la necesidad de rezar por ella y en una Pascua algo especial ocurrió y desde entonces transformé mi interior".
Susi cuenta que adoptó muchas prácticas de su abuela, como la solidaridad: "Me transmitió su humor, su carácter, pero una de las enseñanzas que quedó más arraigada y que marcan mi vida hasta el día de hoy, es pensar en el otro", dice.
Con los wichis
La profesora tuvo su primer contacto con la comunidad wichi de Hickman, en el departamento San Martín, a través de un encuentro religioso. Allí conoció a una mujer que hacía donaciones a los pobladores originarios y le pidió ayuda para hacer una Navidad diferente.
"Acepté y les comenté a mis alumnas. Todas se engancharon y comenzamos a pedir donaciones. Fue sorprendente la cantidad de cosas que recibimos, pero no teníamos cómo trasladarlas hasta allá. Como Dios todo lo provee, un vecino se puso en contacto y dejó a disposición su camión. Así llegamos".
Ella cuenta: "Cuando llegué tuve miles de sentimientos a la vez: bronca por ver cómo viven y mucha alegría por poder llevarles algo", describió.
Y remarca que al volver "me sentía millonaria emocional y materialmente, porque allí se vive una realidad muy diferente, los chicos mueren por desnutrición y pasan muchísimas necesidades", dice la docente.
Nuevos proyectos
A la tarea de Susana comenzó a sumarse gente, como el profesor Lalo Solaligue, quien lanzó un proyecto para instalar un merendero en la parroquia Nuestra Señora del Rosario y, junto a Susana, trabajan pidiendo ayuda solidaria.
"Comenzaron a llegar nuevamente las donaciones. Es algo impresionante", dice. El merendero funciona todos los domingos en la parroquia, pero hacen gestiones para que funcione todos los días. Y ahora preparan una nueva colecta para que las comunidades wichis pasen otra Navidad diferente y esperan todo tipo de donaciones para llevarlas al Chaco salteño.

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