Ivana Maramarco tiene fuertes raíces norteñas y, más aún, del Chaco salteño intenso porque su abuela, Liliana Illesca, era oriunda de El Ocultar, paraje que pertenece al municipio de Rivadavia Banda Sur y está ubicado a 180 kilómetros de la ciudad de Orán.
Hace cuatro años, Ivana decidió comenzar una cruzada solidaria por los más necesitados de esa zona y por un especial compromiso que asumió ante su abuela, poco antes de que ella muriera.
El espíritu de ayudar a otros lo heredó, justamente, de su abuela, "porque ella más que nadie conocía la realidad de la gente de El Ocultar, adonde siempre me llevaba para donar alimentos y ropa. Cuando falleció le prometí que no me iba a olvidar de su gente y así voy a seguir cumpliendo", le dice a El Tribuno esta oranense que, junto a su esposo y sus tres hijos hacen lo imposible por recolectar todo tipo de ayuda y viajar a la región.
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Donaciones oranenses para personas del Chaco salteño.
Donaciones oranenses para personas del Chaco salteño.
Varias veces al año, la familia carga su camioneta con alimentos, ropa y juguetes, entre otras cosas, para llevarlas al lugar transitando por la ruta provincial 13 hasta La Unión y de allí siguen camino hasta El Ocultar, donde hay una importante comunidad wichi.
"Cuando llega el día la gente hace correr la voz: 'Viene la nieta de Liliana Illesca' y ahí comienza la fiesta", dice Ivana plena de felicidad frente a esa reacción.

Suma voluntarios

En el último año, junto a Mabel Arias, otra oranense con el mismo espíritu solidario, crearon la Fundación Jóvenes en Acción. Ambas se movilizan tanto por sectores de comunidades chaqueñas como del departamento Orán para acercar ayuda. "Es increíble que haya tantas personas que viven con enormes necesidades en esta zona de la provincia, olvidados históricamente. Hay quienes siguen indocumentados, sin agua y menos aún energía, sin ningún beneficio social y muchos niños que no van a la escuela, que es lo más triste porque uno piensa que en las nuevas generaciones está el futuro", dice conmovida.

Muchas necesidades

Las carencias son muchas y los recursos a veces no alcanzan. Por eso Ivana decidió extender las redes y se contactó con Gustavo Bernardi, presidente de la fundación Dibujando Sonrisas, de Santa Fe.
Esta fundación brinda asistencia médico sanitaria en varios lugares del país, y en el caso de Salta lo hace en El Desemboque, también en el departamento Rivadavia, a 130 kilómetros de Tartagal. El grupo de santafesinos hace base en la escuela y asisten a 10 comunidades originarias que viven en condiciones de extrema pobreza.
"Consideramos que pertenecemos al Partido de la Solidaridad", dicen en tono de broma Ivana y Mabel y agregan que "nuestro objetivo es ayudar con todas las fuerzas y maneras que encontremos. Pretendemos llegar con recursos propios y algunas colaboraciones que nos hacen muchas personas que nos conocen". Es así que la semana pasada llevaron donaciones de Dibujando Sonrisas y de vecinos de Orán a la comunidad de Las Llanas. Son más de 14 familias wichis con más de 20 niños que desde hace tres meses se instalaron a la vera de la ruta nacional 81, a la altura de la localidad de Dragones. Allí los asistieron con alimentos y abrigo, además de elementos para las precarias viviendas.
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En El Ocultar entregaron camas y colchones.
En El Ocultar entregaron camas y colchones.
"Ahora, lo urgente es resguardarlos del frío y necesitan alimentos, sobre todo por los chiquitos. Hay que erradicar la idea de que los aborígenes son vagos. Ellos saben hacer artesanías, son cazadores, sus mujeres saben hacer quesos y cuidan a sus hijos como leonas", remarca Ivana, quien además es psicopedagoga. "Hemos ayudado en todo el Chaco salteño, donde hasta trabajamos en la excavación de pozos de agua", dice a su turno Mabel mientras reparten chocolate a los niños. "Sus sonrisas en sus caritas sucias son impagables", dicen.
Y concluyen con un concepto básico para la subsistencia de las comunidades originarias: "Muchos pretenden desarraigarlos y llevarlos a zonas urbanas, pero lamentablemente no tienen oportunidades de trabajo; muchos ni están alfabetizados. Pero donde si saben desenvolverse es en el monte, del que pueden obtener alimentos y material para sus artesanías y dedicarse plenamente a lo que heredaron de sus ancestros y vivir como ellos eligen y quieren hacerlo".

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