Eran las 8.33 del sábado 17 de octubre. Muchos todavía dormían cuando todo comenzó a temblar y las campanas de la parroquia de El Galpón sorprendieron con su sonido incesante.
En pocos segundos, un temblor de 5,9 grados de magnitud provocó caos y horror en la comunidad de 10.000 habitantes, ubicada en el departamento de Metán. Con epicentro a 51 kilómetros al este de Metán y una profundidad de 10 kilómetros, hizo temblar a todo el norte y le sucedieron ese día tres réplicas, más leves, a las 9.24, 9.37 y 13.44.
Los peores momentos se vivieron en una vieja casona frente a la terminal de ómnibus. Allí falleció Alberta Flores, una docente jubilada de 94 años muy conocida en el pueblo. La mujer dormía cuando se produjo el movimiento. Ladrillos y otros escombros prácticamente la sepultaron y la jubilada, que no caminaba desde hacía tres años debido a una delicada quebradura de fémur, quedó prácticamente sepultada en su habitación.
Otras 30 personas resultaron heridas; quedaron en estado crítico 34 viviendas, de las cuales 18 debieron demolerse y el resto necesitó apuntalarse. Paulatinamente, un centenar de personas reportaron en la Municipalidad algún tipo de afectación en sus hogares: caída de paredes y agrietamientos.
La centenaria escuela "Magdalena Güemes de Tejada" quedó casi totalmente derrumbada y la parroquia San Francisco Solano quedó muy dañada, por lo que tras estudios de ingeniería se determinó reformarla y solo mantener el frente para preservar el patrimonio histórico. Como el resto, que aún sigue en reconstrucción.
El trágico momento
"Estábamos durmiendo, nos despertamos por el fuerte temblor. Comenzaron a caer tejas y ladrillos, fue horrible. Nos fuimos a buscar de inmediato a mi hijo más chico que estaba en otra habitación y tratamos de refugiarnos", relató María Gabriela Joaquín, sobrina de la docente fallecida. "Luego fui hasta la habitación de mi tía y no sabía en qué lugar de la casa estaba, porque se había caído todo. Hasta se veía la terminal desde adentro. Todo seguía cayendo y logramos salir a la galería", describió. La vieja casona de ladrillos que se derrumbó casi por completo fue construida en 1920.
Todos los pobladores ganaron las calles aterrados. Al frente de la vieja escuela "La Magdalena" vive Juan Carlos Vidaurre, a quien se le vino abajo por completo el garaje de su casa y destrozó su camioneta.
"Estamos aterrados y todavía no comprendemos lo que pasó, jamás habíamos vivido algo así. Por suerte fue un sábado y no había clases en la escuela", comentó el vecino quien , como muchos otros, concurrieron a la iglesia a orar y participar de la misa que el párroco Eduardo Pastrana celebró al frente, en la plaza principal.
Francisca Bordón reside en el barrio Santa Teresita y se salvó de milagro porque su casa de ladrillos se cayó por completo.
"Es una vivienda vieja. Yo estaba en mi habitación cuando se comenzó a mover todo y empezaron a caer los escombros que me golpearon la cabeza y la espalda hasta que logré salir. Por suerte mis hijos estaban en otra construcción y salieron a salvo", dijo al ingresar al hospital.

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