La celebración del Bicentenario constituye una buena oportunidad para el análisis, la reflexión y extraer enseñanzas que nos permitan construir un futuro mejor.
Hace unas semanas visitó Salta, el Prof. Robert Alexy de Alemania, filósofo del derecho de renombre mundial. Cuando se le preguntó su impresión sobre nuestro país, contestó "Argentina es un lugar en el que se puede ser feliz". La expresión es acertada, porque ciertamente nuestro país es un lugar bendecido por Dios, ya que tenemos un territorio extenso, población con un nivel educativo razonable, recursos naturales abundantes, no tenemos problemas raciales ni religiosos, tampoco enemigos declarados, vivimos en una zona de paz. Es decir, todas las condiciones para crecer y ser un gran país.
En 1916 casi el 30% de la población era extranjera, en su gran mayoría inmigrantes que habían cruzado el Atlántico para radicarse en la tierra del progreso y del futuro. Se pensaba que Argentina estaba destinada a figurar entre los diez países más importantes del mundo.
Surgen entonces los interrogantes:
- Por qué en lugar de estar entre los diez primeros países, ocupamos el puesto número cincuenta y seis, en términos de importancia de producto bruto interno "per cápita".
- Por qué uno de cada tres argentinos es pobre.
- Por qué la mitad de los chicos menores de 14 años pertenecen a hogares pobres.
- Por qué uno de cada cinco chicos tiene problemas de inseguridad alimentaria, según los estudios del Observatorio de la Universidad Católica Argentina.
- Por qué alcanzamos los actuales niveles de corrupción y de inseguridad.
- Por qué países como Australia y Canadá triplican nuestro PBI.
- ¿Qué nos pasó?
- ¿Qué debemos mejorar?
La respuesta, en mi criterio, hay que buscarla en las instituciones. La experiencia indica que los países del mundo que crecen y se desarrollan en un marco de libertad, son aquellos que han sabido organizar con reglas eficaces la convivencia social, orientando la conducta de los ciudadanos hacia la cooperación que hace posible el progreso social. En definitiva, el desarrollo presupone un buen diseño institucional y su cumplimiento.
Si concretamos este concepto, en lo que es necesario para que el país tenga crecimiento económico, diremos que las reglas que organizan la sociedad deben incentivar el ahorro, la inversión y la innovación. En este sentido, si la moneda nacional se deprecia todos los días, no habrá desde luego estímulo para el ahorro y tampoco crédito a tasas accesibles; si no hay seguridad jurídica es decir previsibilidad en las reglas de juego, no existirá incentivo a la inversión que crea trabajo; la innovación tecnológica tan necesaria para mejorar la productividad y competitividad de la producción nacional, requiere de claras políticas de aliento.
A los argentinos no nos faltan talentos individuales. Nacieron en esta tierra: el papa Francisco, la reina de Holanda, Messi, diversos premios Nobel y una multiplicidad de compatriotas que se destacan en el mundo. Pero nos falta trabajo en equipo, no hemos sabido organizar el Estado y la vida social con reglas eficaces que incentiven el progreso. En definitiva, nos falta institucionalidad, aquello que Fernando Savater define como la "organización entre muchos de lo que afecta a muchos".
La agenda crítica
Hace tres años, en ocasión de cumplirse treinta años desde la restauración de la democracia, publiqué un trabajo que titulé "30 Años de Democracia. El desafío de construir calidad institucional".
En el mismo propuse para el debate, una agenda de temas para mejorar la calidad institucional de la Argentina. Enumero brevemente algunos de los mismos:
- Seguridad jurídica: la Argentina adquirió fama de país imprevisible. Tenemos que construir una cultura de respeto de la Constitución, las leyes y de cumplimiento de los contratos.
- Diálogo y tolerancia que nos posibiliten construir políticas de Estado: debemos saber distinguir entre el Estado que es lo permanente y el gobierno que es transitorio. Como no se puede cambiar de rumbo todo el tiempo, en los temas esenciales es necesario construir consensos que se proyecten en el largo plazo.
- Reglas macro-económicas claras: un país con los antecedentes del nuestro, para no caer en crisis necesita de equilibrio presupuestario y superávit comercial. Hay reglas que deberíamos internalizar, por ejemplo: tomar deuda para pagar gastos corrientes es insostenible en el tiempo o la política solo puede distribuir ingresos si la economía los produce. Los populismos han causado desastres como lo prueba el caso de Venezuela.
- Seguridad física de los ciudadanos: los ciudadanos tienen derecho a ser protegidos del delito y el narco-tráfico.
- Bajo nivel de corrupción y amplio acceso a la información pública: a la corrupción se la combate descubriendo hechos ilícitos y castigándolos, pero también previniéndola con buenos controles, que en la Argentina fueron desmantelados.
- Límite a las reelecciones: en este sentido constituye un ejemplo la ley sancionada por la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, que limita a dos mandatos consecutivos la posibilidad de desempeñar los cargos de intendente, legislador o concejal. La alternancia es fundamental en la vida democrática.
Hay muchas más áreas de trabajo que nos permitirían construir calidad institucional, tales como federalismo, división de poderes, sistema electoral equitativo, justicia independiente, eficaz y oportuna, libertad de expresión y pluralidad informativa, etc.
No solo debemos mirarnos en el espejo de países distantes, ya que vecinos como Uruguay y Chile han construido en los últimos años una institucionalidad mejor que la nuestra, la que les ha permitido crecer, razón por la cual la pobreza allí disminuyó al 11,7% y 9,7% respectivamente, porcentajes que marcan un contraste respecto a los datos argentinos.

Los partidos políticos en deuda
Necesitamos también un sistema de partidos que garantice equilibrio y alternancia, porque la crisis incluye a las fuerzas políticas tradicionales de nuestro país. Es que el justicialismo, con mayoría de gobernadores, intendentes y legisladores, gobernó la Argentina durante veinticinco de los últimos treinta años, con los resultados económicos, sociales y de falta de trasparencia que están a la vista. El radicalismo, que nunca tuvo control del Congreso, no pudo concluir sus dos mandatos. Estos fracasos en la conducción del Estado, explican el triunfo electoral de "Cambiemos".
Salta siglo XXI
Por último, una mirada a la Salta del siglo XXI. Hay temas pendientes de carácter institucional, como la reforma del sistema de representación política. Me refiero concretamente a poner límite a las reelecciones, unificar mandatos y terminar con el sufragio calificado que penaliza el voto urbano, otorgándole un valor menor para generar representación, lo que fabrica artificialmente mayorías agravadas de dos tercios en la Legislatura.
Hay diputados electos con 521 votos. Cualquier presidente de un club de barrio tiene más votos. Si en la democracia la legitimidad la dan los votos, está claro que la situación actual es insostenible.
Otro cuestión importante, esta vez en el terreno económico y social. El 40% de la población de Salta tiene 18 o menos años de edad. Ni la economía primarizada de la provincia, ni el Estado saturado de personal, están en condiciones de generar la cantidad de puestos de trabajo que se requiere para absorber todo este torrente de vida nueva que buscará empleo.
Si no encontramos la manera de reactivar la economía provincial, tendremos más pobreza, marginalidad y exclusión social.
Debemos dejar de mirar solo la coyuntura. La sociedad salteña, salvo honrosas excepciones, se volvió acrítica, perdió interés en el análisis y debate de los problemas estructurales; perdimos dinamismo, vida. Debemos vencer la resignación que impera en la sociedad. Ojalá el Bicentenario sirva para despertarnos y poder construir un futuro mejor.

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Sección Editorial

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naty lorena
naty lorena · Hace 1 mes

Te faltó decir que la gran cantidad de recursos que tenemos, están concentrados en pocas manos, y si vamos por la reforma agraria?

Ernesto Ordoñez
Ernesto Ordoñez · Hace 1 mes

Y vos sos dirigente desde hace muchos años. ¿no crees que tenes una buena cuota parte que demuestran tus capacidades?


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