Marlene López (34) es directora de ventas de la empresa internacional de cosméticos Mary Kay. Constituye una entre las 3,5 millones de consultoras de belleza independientes que la compañía calcula tener en los 35 países alrededor del mundo donde se hace presente. Mary Kay opera hace más de 50 años, ofreciendo a las personas lo que a veces el mercado de trabajo formal les ha denegado: ingresos más la oportunidad de un negocio independiente. Hace cuatro años la salteña Marlene López convirtió el llamado a ser consultora en una circunstancia oportuna para descubrir "opciones poderosas y la verdadera belleza de adentro hacia fuera". Pero, además, ella sostiene una mirada analítica hacia la venta por catálogo. Aclara que esta se sustenta de una renovación diaria y que para llevarla a cabo hay que ponerle "actitud y energía". "Tenemos que incorporar gente en todo momento porque hay chicas que lo agarran al negocio y otras que no. No es por desmerecer un trabajo que también es digno, pero por ahí algunas prefieren ir a trabajar de empleadas domésticas a vender productos, pero todo depende de lo que uno quiera hacer y a dónde uno quiere llegar". Marlene cuenta que ante un panorama laboral complicado se capacitó como consultora de belleza e inició una carrera que ahora la encuentra con 30 consultoras a cargo.
"A mí estos años de Mary Kay me han fortalecido no solo como persona, sino profesionalmente. A través de esto llegué a conocer en mí el potencial que guardaba y sé que muchas personas tienen una gran fortaleza y no lo saben", señala. Justamente la fuerza de ventas no tiene relación de dependencia con la empresa. Ese es el vaso medio vacío. Contemplando el medio lleno, Marlene asegura: "A mí me ha ayudado a encontrarme a mí misma y a decir: "lo puedo hacer, lo puedo lograr, quiero ser protagonista y no espectadora''".
Uno de los puntos fuertes de la venta por catálogo es el de flexibilizar los tiempos para que se adecuen a una vida familiar más tranquila y valedera. Marlene está casada con Julio Aranda, con quien tiene tres hijos: Axel (16), Matías (10) y Leandro (6). "Esto me permitió estar más tiempo en mi casa y compartir lindos momentos con ellos. A mi esposo le gusta verme crecer y más bonita porque ahora me arreglo más. Si vos estás bien van a estar bien tus hijos, tu marido, tu casa. Si estás mal, va a estar mal todo. El primer deber es con una misma", define.
"Las ventas siempre tienen que ver con la actitud, con la energía que le pongas al trabajo. Pero la competencia es con una misma y no con otras consultoras. En esto todo depende de adónde una quiera llegar".
Luego dice que una buena revendedora debe derrochar actitud y energía, a la que puntualiza como "esa cosa positiva que uno tiene dentro de uno que te hace decir: "yo lo hago''".
Además la presencia imponente, un tono de voz convincente y desenvoltura acompañan a toda consultora bien encaminada. "La buena presencia es básica. No hace falta ser 90-60-90 o tener un límite de edad, pero sí vestirse lo mejor posible y andar bien presentada", subraya. El objetivo primordial, dice, es transmitir seguridad al cliente en el producto que se está ofreciendo. "No somos revendedoras de catálogo, sino consultoras de belleza, para lo cual nos capacitamos en el uso del maquillaje, el cuidado de la piel, las propiedades de las cremas y fragancias, para darle a la clienta lo mejor para cada cual", diferencia. Toda consultora que se inicia debe invertir en el maletín y el servicio empieza en la casa de alguna anfitriona que se compromete a llevar amigas o parientas. Allí la consultora hará una demostración gratuita en la que las participantes se podrán probar cualquier producto de la línea. El resultado ineludible de la muestra y exposición son las copiosas compras. "En nuestro trabajo lo más importante es tener ganas de trabajar. ­Hoy en día está tan difícil conseguir un trabajo fijo! Yo tengo tres hijos de edades diferentes, una casa que llevar y un marido. Entonces me dedico a esto tres horas por la mañana y tres horas por la tarde. Esa es la diferencia cuando uno trabaja de manera independiente: maneja sus propios horarios", comenta. Añade que está desacostumbrada al mercado formal de trabajo al punto de no desear un reingreso, pero también destaca que la compañía de su esposo la apuntala en su profesión. De hecho, el mundo de la venta directa aunque es netamente femenino (94%) también se compone de parejas (5%) y varones (1%). "Hoy en día un solo sueldo no alcanza, por eso está bueno el compañerismo", dice. Luego enumera que también hay muchos beneficios como los premios y que toda vendedora tiene la posibilidad de hacer una carrera.
"Esto de que vos sos tu propio jefe, de que vos tenés que marcarte tus propios horarios y de que vos tenés que vender también es un arma de doble filo. Hay casos en que no se lo toman en serio, pero cuando sí, realmente uno puede manejar su negocio en el tiempo que le dedique y vender bien aprovechando ese tiempo", señala.
Curiosamente para las directoras nos son los viajes internacionales ni los autos rosas los premios más codiciados dentro de la compañía, sino las plaquetas Go Give, que se otorgan a la directora más generosa, elegida por todas las demás como quien dio más sin esperar recibir nada a cambio.
Todas las semanas Marlene organiza reuniones para su gente a cargo. "Se arma una unidad fuerte. La competencia es con una misma, no con el compañero. A cuánto puedo llegar yo. Si este mes quiero llegar a los 10 mil, tengo que trabajar para esos 10 mil", cierra Marlene convencida de que la actitud y la energía son las madres de todos los logros.

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