Los pedidos y las esperanzas se repiten entre la gente: una Argentina con trabajo, salud y paz. Son los ruegos que los gemenses elevaron ayer a la Virgen del Valle, la llamada Madre Morena de los catamarqueños, que visita nuestra provincia este fin de semana. La recorrida se enmarca en el Año e la Misericordia que vive la Iglesia Católica en todo el mundo.
La imagen arribó el viernes a la localidad de Vaqueros en una caravana que encabezó el obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanc, quien ofició la santa misa en la nueva parroquia Nuestra Señora de Aparecida, donde fue secundado por los sacerdotes salteños Martín Farfán y Juan Eduardo Jotayán.
Ayer, la travesía continuó hasta General Gemes donde los fieles la esperaron en El Codito, es decir el acceso sur de la ciudad, para saludarla con pañuelos y cánticos y acompañarla en procesión hasta la iglesia Virgen del Valle. Allí, a las 17 se ofició la misa de confirmaciones presidida por el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, y una segunda a las 22. A la medianoche se hizo la vigilia de oración, un fogón y cantata.
Las celebraciones eucarísticas para hoy seguirán con misas a las 7.30, 11 y 17, hora esta última que marcará la despedida.
Hecho histórico
"La visita de la sagrada imagen de la Virgen del Valle de Catamarca representa un hecho histórico para esta comunidad, que ha impulsado un resurgimiento de la fe católica. Esto se ve con claridad en la demostración puesta de manifiesto por una multitud de fieles que se concentraron en la entrada sur de la ciudad para brindarle un emotivo recibimiento", le dijo a El Tribuno el sacerdote de la parroquia anfitriona, León Aufrede.
En autos, motos, bicicletas o caminando, miles de personas coparon parte de la ruta y las calles por donde la Virgen fue llevada en procesión hasta su temporaria morada, en la parroquia que lleva su nombre ubicada en La Banda Este. Las casas se adornaron con los colores papales, familias enteras se emocionaron a su paso y los pedidos de un futuro mejor fueron el denominador común.
"Es algo hermoso ver la fe y la esperanza depositadas en nuestra Madre; esta devoción que se vivió a cada paso que dimos fue realmente conmovedora. Gemes necesita recuperar la fe, necesita acercarse a Dios a través de su Madre, un pueblo con fe es un pueblo con futuro", concluyó Aufrede.

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