La devoción de los peregrinos perfumó el aire y le puso ritmo de sikus al pueblo de Tumbaya cuando la virgen de Copacabana bajó desde el abra de Punta Corral.
 

La tarde del domingo de ramos se convirtió en una verdadera fiesta litúrgica para los miles de cristianos que se trasladaron ayer hasta Tumbaya para presenciar la bajada de la Virgen de Punta Corral y recibir la bendición del domingo de ramos.
 

La imagen descendió escoltada por más de medio centenar de bandas de sikuris que pese al viento frío de los cerros no dejaron de ofrendar su música durante toda la jornada y por los peregrinos que a paso cansado colmaron el sendero y hombro a hombro avanzaron con paciencia para participar de la misa que se ofreció en el pueblo.
 

La procesión había iniciado en horas de la mañana desde el abra de Punta Corral y llegó a las playas del río cerca de las 19 cuando las nubes amenazaban con una llovizna y el viento se volvía más helado.
 

Muchos peregrinos bajaron antes que la imagen para esperarla al costado del Río, donde la Virgen que fue trasladada en un camarín cubierto por una adornada funda de raso celeste, fue descubierta, mostrado su reluciente traje blanco en un camarín adornado con rosas blancas y moños en cada esquina hechos de cintas con colores de la bandera argentina y cintas rosadas.
 

Pocos pasos más atrás bajó la Virgen de La Merced, en un camarín adornado con flores naranjas.
 

En ese momento los fieles alzaron pañuelos blancos y sus ramos para saludarla. Esta sorprendente muestra de afecto y devoción fue sostenida hasta que la virgen llegó al pueblo.
 

Los pequeños cerros ubicados al costado de la ruta 9 fueron ocupados por la gente como improvisadas tribunas en las que no quedo ni un espacio vació. Al costado de los cordones policiales que demarcaban el recorrido una gran cantidad de personas se apostó para apreciar el pasaje de la imagen y el singular espectáculo de las bandas de sikuris que la precedieron.
 

Al ingresar al pueblo la imagen fue venerada con fuegos artificiales y el agitar de los ramos de plantas aromáticas que esparcían su perfume por el aire mientras los feligreses exultantes la seguían con la mirada. En ese lapso una gran cantidad de personas se agolparon sobre la imagen intentando tocarla, produciéndose algunos tumultos y empujones. Fueron varios minutos en los que la imagen reposo en un altar bajo un arco de flores blancas y amarillas antes de ser ubicada en el palco principal para el inicio de la misa de bendición de ramos, mientras las bandas de sikuris terminaban su paso frente altar.
 

Para los fieles participar de la bajada de Virgen de Copacabana de Punta Corral es una experiencia cargada de emociones, ya que aseguran que ese momento el que el tiempo parece detenerse para y dar lugar al fe y la devoción por la “mamita del cerro”. La cantidad de fieles asombra a turistas y medios de comunicación que llegan a la provincia.
 

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