Algunos lugareños de la zona rural de Cerrillos aseguran que la "Viuda de la Recta de Cánepa" ha vuelto a sus andanzas y no son pocos lo que tuvieron la desdicha de cruzársela. En las últimas semanas, dos testimonios dan cuenta de la aparición de una mujer, vestida de negro, que hace dedo en la ruta nacional 68 o bien en la provincial 88 (Camino a las Palmas) y que luego de se subirse al vehículo deja ver medio rostro de calavera y luego desaparece, dejando a los cristianos medio "atontaos".
El espectro no solo se hace visible, según los testimonios, a quienes circulan por la zona del INTA en auto o en camioneta, sino también a los que lo hacen en motocicleta o a pie. "O bien se aparece en el asiento de atrás del auto o se sube en la parte trasera de las motos, generando en los conductores un escalofrío que sube desde el coxis hasta la base de la nuca, donde se encuentra el bulbo raquídeo" contó E. Sayago, un finquero de La Merced.
En los últimos días, Antonio B., un hacendado de Cerrillos contó que al transitar por el Camino a Las Palmas, entrada ya la oración, una joven le hizo dedo. Fue así que el hombre paró para acercarla hasta el pueblo, como es costumbre en esos lugares. Vale la pena recordar, que en dicho ese camino rural, de ripio grueso, no circula el transporte urbano de pasajeros por lo que la gente que carece de vehículos debe caminar varios kilómetros hasta la ruta 68, para tomar el colectivo.
"Paré. La mujer subió a mi camioneta 4x4, turbo diesel, y mientras nos dirigíamos a Cerrillos íbamos charlando sobre el clima, la inflación y el tarifazo, pero al llegar a la entrada del INTA miré hacia la Estación Experimental para ver si salía algún vehículo y al mirar luego hacia el asiento del acompañante la mujer ya no estaba. Había desaparecido, como alma que se la lleva el diablo. ¡El susto que me pegué!. Casi me hago encima", recordó el hombre de campo.
Otros cerrillano también fueron víctimas del espectro. Se trata de un grupo de personas mayores de edad, quienes recientemente regresaban de Los Pinos, por Camino a Las Palmas. "Viajábamos todos en la cabina de la camioneta, porque hacía mucho frío. A mitad de camino estaba una mujer haciendo dedo. Al principio no nos dimos cuenta o no prestamos atención de que estaba vestida de negro. Se subió a la caja, porque adelante ya no había lugar. Al llegar al INTA y frenamos, la mujer ya no estaba. Fue un espanto. Haciendo memoria, recién caímos que se trataba de la famosa viuda. Nos quedamos helados".

Mito y antecedentes

A principios del siglo XX, el asesinato de una mujer a manos de su esposo espeluznó a Cerrillos en cercanías del tramo de la ruta nacional 68, conocida como la Recta de Cánepa. Francisco Rodríguez, más conocido como el "Gordo del Bar", era dueño del primero, único y último hotel de Cerrillos. Se trataba del Hotel y Bar El Criollos, en la década de 1920. La cantina atendía hasta altas horas y estaba ubicada frente a la plaza principal, era el lugar preferido de los parroquianos. Allí disfrutaban, de unos vinos y de la música que salía de una moderna vitrola a cuerda primero, luego en tocadiscos que amenizaban las tardes noches cerrillanas hasta fines de los 50.
Según los relatos de Rodríguez, una noche de verano, pasada las 12, mientras se avecinaba una fuerte tormenta llegó al bar en su automóvil un viejo cliente vecino de La Merced, don Lobo. Ese día, de dos o tres zancadas llegó hasta el interior del local, agitado y pálido. Estaba desencajado y como pudo se hizo entender, para que le sirvieran un cognac. Cuando recuperó el aliento -contó el Gordo del Bar- gritó : ¡la viuda! ¡la viuda, me ha salido en la Recta de Cánepa!. Se trató de la primera de una serie de apariciones espeluznantes que según numerosos testimonios se suceden hasta hoy, en pleno siglo XXI.

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