Lo lindo y placentero también en algún momento llega a su fin, como pasa con las vacaciones de verano. Los chicos tienen que regresar nuevamente a clases y esto genera conductas ambivalentes: por un lado el entusiasmo de reencontrarse con sus compañeros y volver a compartir juegos divertidos. Por el otro, las exigencias y obligaciones que impone la escuela.
Santiago Gómez, psicólogo y director de la asociación Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva, explicó que "la vuelta al colegio implica cambios en los comportamientos adquiridos en las vacaciones, para que los niños puedan tener una adaptación activa y saludable a la escuela.
Esto significa retomar los hábitos que tenían antes del receso escolar". Y detalló: Algunos de ellos son:
- Acostarse temprano a la noche para gozar de un descanso reparador.
- Empezar a cumplir con todas las actividades que el chico desarrolla al empezar el año escolar como deportes, idiomas, arte, música, etcétera.
- Poner límites al tiempo que se ocupa en las redes sociales y en los juegos en general, entre otras.
Ante la pregunta ¿por qué cuesta tanto el cambio?, el especialista dijo: "Se trata de un cambio, en donde el niño pasa de estar totalmente relajado a tener que retomar nuevamente todas sus obligaciones. Por lo tanto, es normal que aparezcan conductas como no querer levantarse para ir a la escuela; mal humor; irritabilidad; berrinches".
Agregó: "Lo normal es que con el paso de los días estos síntomas vayan desapareciendo y el niño o el adolescente pueda realizar todas sus actividades adaptado nuevamente al ritmo".
Síndrome postvacacional
Es poco frecuente pero puede suceder. Este síndrome lleva a los niños a que en lugar de adaptarse a la escuela suceda lo contrario, es decir, los síntomas van empeorando y la angustia y la ansiedad se intensifican, lo que provoca que no quiera ir a la escuela. Gómez dijo que "es importante que la familia no minimicen los síntomas de una posible fobia escolar".

Síntomas de fobia escolar

El psicólogo Santiago Gómez hizo hincapié en algunos de los síntomas que aparecen para tener en cuenta: cansancio; ansiedad; tristeza; no querer ir a la escuela.
"Cuando esto ocurre, es muy posible que estemos en presencia de una fobia escolar, que puede estar denunciando una problemática más grave como bullying (hostigamiento, acoso, violencia verbal, física o psicológica). Por lo tanto, frente a cualquier síntoma de fobia escolar, es importante que los papás no lo minimicen y realicen la consulta al psicólogo infantil, para poder trabajar en la prevención y tener un diagnóstico".


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