Un voraz incendío consumió por completo los depósitos de Cáritas en la iglesia San Bernardo de Coronel Moldes, pueblo ubicado en el Valle de Lerma a 45 kilómetros de la capital salteña.
Fuentes policiales aseguraron ayer a nuestro medio que el fuego fue denunciado a las 8.10 de la mañana, cuando el mismo ya había alcanzado grandes proporciones.
La cocinera del comedor comunitario que funciona en el lugar llegó a las 8 de la mañana para comenzar las tareas previas a la preparación de los alimentos, cuando se dio cuenta que los depósitos donde se encuentran las donaciones recibidas de toda la república estaba en llamas.
Pocos minutos transcurrieron hasta la llegada de los Bomberos Voluntarios de El Carril, cuyo personal derribó puertas y ventanas para tratar de enfriar con agua el incendio, que amenazaba con extenderse a la parroquia San Bernardo.
En esa tarea varios de los bomberos tuvieron que ser asistidos por personal médico del hospital local, que puso una ambulancia en el lugar y una dotación sanitaria de emergencia.
Una hora después los Bomberos Voluntarios de Campo Quijano llegaron para colaborar con el control del incendio y poco después una dotación de Salta capital hizo lo propio.
El incendio, según fuentes oficiales fue controlado poco después de las 11.30.
Enorme desazón invadió a todas las personas ligadas a la iglesia a y a las obras de beneficencia que presta Cáritas en la zona.
Teresita Gómez dijo ayer a El Tribuno que la solidaridad del pueblo fue ejemplar, mucha gente está colaborando con la limpieza y remoción de los escombros y los restos que dejó el fuego.
La mujer, ligada a Cáritas, aseguró para tranquilidad de los beneficiarios que los alimentos, bolsones y otras donaciones se hallaban en otro depósito bajo llave y que el fuego no llegó a destruirlo.
"No es mucho lo que había en cuanto a alimentos no perecederos, ya que durante las fiestas habíamos distribuido todos los bolsones navideños y solo había quedado un pequeño remanente.
La mujer, dolida por el episodio, se quejó amargamente por las pérdidas de miles de prendas de vestir que estaban siendo clasificadas para su posterior entrega y que no pudieron salvarse de las llamas.
Se perdió todo. No quedó nada en el depósito de prendas de vestir para niños, calzado para jóvenes y personas mayores y un sinnúmero de donaciones que el fuego destruyó", dijo amargamente.
Lo positivo es que los delincuentes no pudieron robarse lo que buscaban. Es decir dinero o cosas de valor que tiene el templo. Sí hemos notado que se llevaron una computadora y otros electrodomésticos de propiedad de la iglesia.
La mujer aseguró que se trató de un acto vandálico de gente que conocía el lugar.
Pienso que vinieron a robar mercadería y un supuesto dinero que pensaban estaba escondido en las oficinas de Cáritas. Al no hallarlo, revolvieron todo, alzaron lo que podían y cubrieron su fuga prendiendo fuego.
Tuvimos suerte y una actuación brillante de bomberos, policías, médicos y la gente del pueblo que ayudó y ayudará a reconstruir lo perdido", dijo en diálogo telefónico.
La policía
La Policía de la Provincia asegura que los delincuentes que incendiaron parte de la iglesia San Bernardo no llegaron a robar nada. Al parecer escalaron muros perimetrales y se dirigieron la sede de Cáritas, donde buscaron afanosamente algún valor. No lo hallaron y a través de una ventana arrojaron fuego al depósito de prendas de vestir y calzados.
El incendio se declaró en horas de la madrugada, y cuando llegó el personal de cocina el fuego ya había alcanzado grandes dimensiones.
La policía informó ayer, a través de su oficina de prensa, que en el caso trabaja la Brigada de Investigaciones y por el momento no hay detenidos.

En el 2013 le robaron la limosna
Un audaz robo había sufrido el cura párroco de la iglesia San Bernardo de Coronel Moldes en la Navidad del 2013.
Esa vez, los delincuentes aprovecharon la celebración de una misa para ingresar a la planta alta de la parroquia, donde se encuentra la sacristía.
Al parecer, al igual que en esta ocasión, los ladrones, con pleno conocimiento de lo que buscaban, escalaron un muro y se alzaron con un botín compuesto por cientos de billetes de baja denominación.
Al parecer los delincuentes conocen al dedillo cómo ingresar a la sacristía de la parroquia y también tenían el dato de la recaudación por limosna que habría obtenido la iglesia en estos días.
En aquella ocasión el cura párroco del barrio Los Olivos, Pablo Martínez, fue quien en persona denunció los hechos y la sustracción del dinero de la limosna cristiana, solicitando a la fuerza pública que ponga en vereda a los delincuentes que ya en otras oportunidades y a otros religiosos a cargo de esa misma parroquia hicieran lo mismo.
Esta es la tercera vez que delincuentes atentan contra esa casa religiosa del valle.

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LaTorre Blanca de hoeth
LaTorre Blanca de hoeth · Hace 11 meses

Esos merecen que los quemen en la Hoguera a la vieja usanza.... pasados los chorros.


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