Fue otro día de largas esperas, incertidumbre y malestar en el aeropuerto Martín Miguel de Güemes.
Hasta las 15, casi todos los vuelos se habían cancelado, incluso aquellos que fueron reprogramados el viernes cuando se inició el conflicto. En todo el país los controladores de vuelos, nucleados en la central ATE- Anac, llevaron adelante medidas de fuerza.
En Salta también se hizo sentir el paro de los trabajadores aeronáuticos, aunque los planes de vuelo se empezaron a delinear de nuevo por la tarde.
La medida fue después de que en el aeropuerto Jorge Newbery de la ciudad de Buenos Aires la Policía de Seguridad Aeroportuaria desalojara a quienes realizaban la huelga en la torre de control.
Andrés Landa, Lucía Zugasti, Diego Porto y Cristina Bennazar estaban rodeados de bolsos y maletas. En ronda y sentados sobre el suelo esperaban alguna novedad de su vuelo. No eran turistas ni salteños. Ellos habían venido a Salta por cuestiones laborales con otros cuatro compañeros. Tenían planeado regresar el viernes a Buenos Aires pero el paro los dejó un día más en esta ciudad.
Esa día les habían informado que saldrían ayer en un vuelo de las 6.50. No obstante, ayer a la siesta seguían en espera en la sala principal del aeropuerto local. "Ni una taza de café nos ofrecieron", lamentó Andrés. Sus compañeros se quejaron por la mala atención que brindan las empresas ante estas situaciones. Llevaban casi diez horas sin saber en qué momento embarcarían.
En otro costado del hall dormían sobre camperas que tiraron en el suelo tres salteños. Estaban allí desde las 5 de la mañana. A ellos también les habían adjudicado asientos en ese vuelo; lo peor es que Lucas Puca, Walter Villalba y Carlos Coca tenían conexión con un vuelo rumbo a Río Negro. "Nos hicieron venir retemprano y nos tienen aquí sin información", se manifestaron los salteños.

Turistas

Camila es una joven francesa que reside en el país desde hace unos años. "Es un quilombo esto", dijo en un claro español. Su amiga, Clerie, debía viajar ayer a Buenos Aires para tomar una conexión rumbo a París pero, por la cancelación de vuelos, sus planes estaban en riesgo.
El conflicto comenzó en Buenos Aires por el reclamo de la incorporación de los trabajadores a la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA). Ese organismo fue creado por el Estado nacional para gestionar el tráfico aéreo.

Más de mil personas afectadas

En Salta al paro lo llevaron adelante los trabajadores de la torre de control y adhirió el personal de plan de vuelo. Ayer a la tarde finalizó el reclamo.
Juan Pablo Armanino, delegado en Salta del Sindicato Aeronáutico, se despegó de la medida de fuerza. Sostuvo que los trabajadores nucleados en el gremio no pararon. Agregó que en Salta el paro afectó a más de mil personas.
“Nos sorprendió malamente lo que pasó. Si querés hacer un paro en nuestro caso tenés que ver los casos especiales, como las personas con enfermedades o que tengan alguna urgencia”, agregó Armanino.
El sindicalista atribuyó el conflicto a intereses gremiales y políticos. “Estas situaciones afectan al turismo y en Salta muchas personas viven gracias a esta actividad”, señaló.

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Sección Editorial

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