Los evidentes agrietamientos en las paredes del anexo del colegio secundario 5.073 se convirtieron en un verdadero peligro para alumnos y también para docentes.
Trascurrió casi un mes desde que aparecieron las fisuras no solamente en las paredes sino también en las bases de algunas aulas y frente al problema, El Ministerio de Educación resolvió reubicar a los alumnos, pero hasta ahora no se los trasladó.
Los técnicos de Infraestructura del Gobierno confirmaron la fatiga estructural del edificio y consideraron que la única solución es la demolición inmediata, por el deterioro significativo de esta construcción de adobe que data de principios del siglo pasado.
"Todavía no se sabe cuándo van a trasladar a los chicos a otro establecimiento; es un peligro porque las aulas se pueden caer en cualquier momento", contó uno de los padres de los alumnos a El Tribuno en una entrevista.
Los relevamientos de las tres aulas afectadas fueron realizados días pasados y, en consecuencia, los estudiantes fueron reubicados en otras aulas, pero el anexo sigue funcionando, a pesar de las serias deficiencias que muestra toda la estructura.

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Grandes daños
El estado del establecimiento es paupérrimo en todo sentido: un pequeño patio contiene a los chicos del turno mañana y solo a metros están las aulas deterioradas. Es decir que un posible derrumbe podría afectar al resto del pequeño edificio. "Por seguridad todo el anexo debería ser trasladado. Sacaron fotos y nos prometieron aulas nuevas. ¿Dónde y cuándo? No sabemos; es una incógnita", aseguró uno de los docentes.
La semana pasada se confirmó el traslado de los chicos, pero solamente de las aulas involucradas, mientras el resto del anexo seguirá funcionando.
Esperan novedades

Se espera que hoy haya novedades, pero sin ninguna certeza respecto del lugar que podrá recibir a los alumnos, ya que no hay espacio en ninguna escuela cercana en el turno mañana.

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