Los cargos que pesan sobre el juez federal de Orán, Raúl Reynoso, son tan graves que si es encontrado culpable, al final del camino judicial, podría ser inhabilitado de por vida, multado económicamente e incluso ir a prisión.
Reynoso está acusado de "asociación ilícita, cohecho y prevaricato" por ser considerado la cabeza de una organización delictiva que se dedicaba a cobrar coimas a detenidos por narcotráfico a cambio de dejarlos libre. Para la Fiscalía Federal N§2 de Salta y la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), esto ocurrió al menos en doce causas que tramitó el magistrado (originalmente eran once y en los últimos días se sumó una, mientras están en estudio otras dos).
Por esta investigación están detenidas siete personas: los abogados Ramón Antonio Valor, Arsenio Gaona (cuñado de Reynoso), María Elena Esper y René Gómez; el jefe de Despacho del Juzgado Federal de Orán, Miguel Ángel Saavedra; y los hermanos César y Rosalinda Aparicio (supuestos testaferros del juez).
De toda la acusación que pesa sobre Reynoso, los delitos de asociación ilícita y cohecho pasivo son los más graves ya que en su condición de magistrado tienen una pena mínima de cuatro años de prisión. Y siguiendo un criterio clásico, si una persona comete un delito que tiene una pena mínima superior a tres años no puede eludir la pérdida de su libertad.
Pero no todo está dicho para el juez federal de Orán.
En los últimos años ese criterio rector cambió a raíz del denominado Plenario Díaz Bessone, un conocido fallo según el cual la libertad del imputado puede otorgarse aún en causas en las que se investiguen delitos con más de tres años de prisión en la medida que la persona asegura que no se fugará ni entorpecerá el proceso.
Existen varios condenados famosos que fueron beneficiados con este criterio: el cura Julio César Grassi (juzgado por abuso sexual), los integrantes de la banda de rock Callejeros (acusados por el incendio del boliche Cromañón), o el fallecido gerente de ese boliche, Omar Chabán, favorecidos por el criterio que surgió del Plenario Díaz Bessone.
Dos procesos paralelos
En los últimos diez días, dos casos resonantes de narcoescándalo están en desarrollo en forma paralela.
Mientras en una sala y un despacho del edificio de calle España al 300 se avanza con la investigación sobre el juez Reynoso, en otro sector -con ingreso por calle Deán Funes- se desarrolla el juicio contra el exjuez federal José Antonio Solá Torino, acusado también de cobrar coimas a un narcotraficante para levantarle una orden de captura.
Este segundo juicio demoró ocho años en realizarse desde que el caso fuera descubierto en 2007 por la grabación de conversaciones telefónicas que ponen en evidencia las gestiones de varias personas ante Solá Torino para que dejara libre al imputado.
Llamativamente hay un dato que une los casos de Solá Torino y de Reynoso: el primero llegó a juicio por beneficiar a Miguel Farfán, condenado por narcotráfico, y el segundo podría llegar a juicio porque entre las causas que se le imputan hay una en la que el acusado -y supuesto beneficiado con la libertad dada por el juez- era el mismo Farfán.
"A Solá Torino lo echaron como juez y recién se lo está juzgando; como el delito que se le imputa tiene una pena alta por eso no prescribió la causa", dijo una fuente interiorizada del circuito que recorren las causas en la Justicia Federal.
Atribuyó la demora para llevar al exmagistrado al estrado el hecho de que no habían personas detenidas. Esto distancia a los dos casos. En el escándalo que tiene a Reynoso en el centro de la escena hay siete detenidos (lo que acelera los tiempos judiciales).
"Solá Torino fue acusado por un solo hecho -añadió-, mientras que en el caso Reynoso hay al menos catorce. El primero recibió 15.000 pesos y en el otro caso se habla de millones", dijo lapidariamente.
Nueva indagatoria
El viernes, la Cámara Federal de Apelaciones rechazó la recusación que Reynoso había presentado para separar de su caso a quien lo investiga: el juez federal N§1 de Salta, Julio Bavio. Se espera que entre mañana y el martes, el magistrado capitalino vuelva a citar al oranense en indagatoria. Será un trámite clave: si Reynoso no se presenta puede ser declarado en rebeldía y si bien continuará al frente del Juzgado Federal de Orán (no puede ser detenido porque como juez tiene fueros), tanto Bavio como los fiscales Eduardo Villalba (de Salta) y Diego Iglesias (de la Procunar) pueden solicitar al Consejo de la Magistratura su suspensión y el inicio del juicio político para destituirlo.

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Sección Editorial

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Alicia  Yañez
Alicia Yañez · Hace 12 meses

Qué lenta que es la "justicia"!Pero,claro,como todo cholo tiene privilegios:me refiero a Solá Torino. Pueda ser que ahora camine la tortuga y que realmente se juzgue a los dos por igual.No vaya a ocurrir que para salvar al cholo quede libre el plebeyo.


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