Un grupo de cuarenta familias que residen en comunidades guaraníes y criollas de Tartagal y Aguaray lanzaron el primer servicio de turismo comunitario, que tiene por objeto permitir al viajero responsable conocer la historia y la cultura de esos pueblos, valorizar sus saberes, disfrutar de sabores y alimentos propios de estos grupos ancestrales con un respeto irrestricto al ambiente.
Las comunidades que se lanzan en esta primera experiencia son las de Yariguarenda (Tartagal), Peña Morada y Campo Blanco (Aguaray). La propuesta es una forma específica de turismo rural con el que las comunidades involucradas buscan generar trabajo genuino y la revalorización y el respeto de la rica cosmovisión del pueblo guaraní, pero sobre todo una salida económica para no verse obligados a emigrar del lugar que los vio nacer.
La propuesta apunta no solo a un simple paseo o recorrido por esas comunidades, sino a generar verdaderos encuentros culturales, respetando la forma de vida de cada comunidad.
Por ese motivo los originarios elaboraron una serie de recomendaciones, como ingresar a las comunidades con respeto, tomar fotografías solo si los miembros lo permiten, no dañar los árboles ni otras especies forestales, no molestar a los animales de corral ni a los que conviven con los originarios, como las pavas del monte, los acutis o los tucanes, que afortunadamente son cada vez más porque prácticamente ya no se producen cacerías.
Los habitantes originarios también les piden a los "viajeros responsables" respetar los circuitos preestablecidos y obedecer al guía designado.

Experiencia positiva

Ñande rekó, ("Nuestro modo de ser" en lengua guaraní) es la denominación que tiene esta propuesta de turismo alternativo, cuya primera experiencia se realizó el fin de semana anterior y de la que participaron unos 30 interesados, entre operadores turísticos de la provincia y responsables o propietarios de hoteles de Tartagal.
Claudia Sánchez, directora de Turismo de Tartagal, explicó que "la organización de esta primera experiencia nos llevó un año, aproximadamente, en el que miembros de estas tres comunidades recibieron capacitación en diversos aspectos relacionados con el turismo".
"Fue una experiencia muy buena, porque no se trata de visitar y mirar lo que hacen, sino compartir el diario vivir de estas comunidades con mucha presencia de guaraníes, pero donde también residen criollos", agregó la funcionaria.
Entre las actividades propuestas, los aborígenes les enseñaron a los visitantes a trabajar la arcilla con la que hacen las vasijas de barro y las técnicas de cestería. De hecho, cada uno de los visitantes se llevó consigo algo hecho por sus propias manos como recuerdo de esta primera experiencia de turismo alternativo.
La directora de Turismo explicó además que "hemos desayunado, almorzado y merendado comidas propias de las comunidades, las que consumen en su diario vivir estos tres grupos y hemos tenidos las vivencias propias de cada una de sus familias".
"Creo que la experiencia ha sido excelente. La próxima visita que van a recibir será de estudiantes de la carrera de Turismo y esperamos continuar difundiendo este tipo de propuestas de turismo alternativo donde el visitante se lleva mucho más que aquel que realiza actividades turísticas convencionales", le dijo Sánchez a El Tribuno.
"Convivir, aprender de quienes tienen una cosmovisión diferente, conocer sus creencias, saberes y aprender distintas habilidades es absolutamente enriquecedor", consideró, por último, la funcionaria.

Estacionalidad

La estacionalidad es uno de los temas a tomar en cuenta dadas las elevadas temperaturas que se registran en la zona, pero que a la vez coinciden con el período de mayor actividad de estas comunidades.
Es en los meses de verano cuando celebran el Arete -la fiesta agraria en honor al maíz- y se realizan las cosechas más abundantes llevándose también a cabo las ceremonias anuales más importantes de las comunidades guaraníes.

Propuesta única en todo el país

La propuesta es experimentar una forma específica de turismo rural, distinta a todo lo conocido en el país hasta ahora. Con esto, además, las comunidades involucradas buscan generar trabajo genuino para sí mismos y también la puesta en valor y el respeto a la cosmovisión guaraní, pero sobre todo, una salida económica para no verse obligados a emigrar del lugar que los vio nacer y donde viven.


¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora