La camisa blanca, la pollera negra, el blazer, el pantalón de vestir, el jean, el vestido negro corto, el vestido largo recto, dos pares de zapatos, dos cinturones y un bolso de cuero. He aquí las prendas básicas en el placard de una mujer.
La camisa blanca es la que preside esta lista, gracias a su carácter versátil, elegante, combinable y clásico. Lo mejor es tener dos o tres con varios largos de manga.
La pollera negra es quizá tan versátil como la camisa blanca. Se sugiere tener un modelo sencillo de primera calidad, completamente liso. Les va muy bien a los tops o blusas de vestir.
El blazer es la pieza más clásica para abrigarse y verse muy elegante. Si se la lleva con dénim o shorts, se la convierte en una prenda chic para un look casual. ¿El color? Negro o crudo como básicos.
Al pantalón de vestir hay que elegirlo con un corte recto y en un tejido que pueda funcionar para el día o la noche. En negro es un must have, pero también se puede comprar en caqui, azul marino o blanco.
Al escoger un jean se debe atender que el dénim nunca pasa de moda, pero sí adopta formas distintas de llevarse. El básico debe tener un corte recto y su tono original, sin desgaste.
El vestidito negro es la prenda que Cocó Chanel convirtió en básica. Esta pieza saca de apuros cuando se asiste a una cita donde el dress code no está claro. Su estilo debe inspirarse en lo clásico y atemporal y siempre ser corto.
El vestido largo para fiestas y celebraciones es un must have. Lo mejor es que tenga corte recto.
El bolso debe ser de cuero y en un color básico. Además hay que hacerse de un clutch brillante para la noche en un tono neutro.
No es preciso tener muchísimos pares de zapatos, pero sí unos tacos en negro y otros en nude. También unas zapatillas y unas balerinas o zapatos de taco bajo.
Los cinturones deben ser delgados, uno en negro y otro en marrón. Un plus: tener uno brillante.

Estilo neutro, ideal para el trajín diario

Especialistas sostienen que para el maquillaje diario se aplica la regla de oro del fundador del minimalismo: "menos es más". Se trata, entonces, de elegir las tonalidades de tu maquillaje, teniendo en cuenta el tono predominante de tu piel. Por ejemplo, si este es azul, optá por escoger los tonos rosados, vainilla y mate. Si es amarillo, acudí a tonalidades corales o naranjas. Restringí el uso del delineador al mínimo, aplicate una buena máscara de pestañas y ya estás lista para salir al mundo exterior.

La practicidad de los ojos desnudos

Dicen que la belleza también se oculta en la sencillez. Así es que para lucir tu rostro no tenés por qué pasar horas frente a un espejo dándoles pinceladas a tus párpados. En este sentido, también es válido optar sencillamente por maquillar tus ojos con el color más armonioso de acuerdo con el tono predominante de tu piel. Esta técnica de maquillaje representa el contexto ideal para resaltar las pestañas. Por lo tanto, no olvides aplicarte una buena máscara para darles el destaque que se merecen.

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