El proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo Nacional al Congreso Nacional para reformar el sistema electoral contiene buenas ideas e intenciones. Pero también miradas de corto plazo y electoralistas.
El cambio más notorio para el ciudadano es la incorporación de la boleta única electrónica como método de votación. Utilizada en la Ciudad de Buenos Aires y Salta de manera digital, y con soporte papel en Córdoba y Santa Fe, es un paso adelante en el sistema de votación si se logra consensuar y debatir los detalles que hacen al control y las garantías de la decisión del votante.
El proyecto sube otro escalón del alcanzado por la reforma impulsada por Cristina Kirchner en el año 2009 mediante la Ley 26571 que reguló la gratuidad y distribución publicitaria televisiva y radial de los partidos políticos. El mensaje enviado al Palacio Legislativo argumenta que el sistema de boletas en soporte papel no "asegura adecuadamente el derecho a votar en libertad, ya que la posibilidad de identificar la boleta utilizada vulnera el secreto". Quizás un error de quién redactó el mensaje desde el Ejecutivo, ya que la boleta única electrónica lo que no suprime es el sobre firmado por las autoridades de mesa, el verdadero factor para identificar o realizar coacción sobre el votante: http://edant.clarin .com/diario/99 /06/07/t-00601d.htm.
Garantizar la presencia vía digital de todas las opciones electorales es una medida que democratiza aún más el sistema, otorgándole a los partidos con menor inserción territorial y estructura la garantía de "estar" dentro del cuarto oscuro durante toda la jornada electoral. El robo de las boletas ya no será un problema. Sin embargo, surgen varias dudas que vale la pena despejar en el transcurso del debate de la ley. En primer lugar, debe quedar en claro que la digitalización sirve para acelerar el proceso de conteo al momento del cierre del escrutinio, pero que de ninguna manera debe sustituir el conteo manual por las autoridades de mesa designadas por la Justicia y los fiscales de los partidos políticos.
Hay que analizar dos aspectos de este argumento, que se hace de prepo y no por generación de conciencia, y que nada garantiza que la opción elegida en la primaria sea del mismo partido que la elegida en la general por la misma persona.
Los ciudadanos deben tener la libertad de votar en distintas categorías y partidos en las PASO.
En todo caso, debe evaluarse si los afiliados a los partidos políticos al momento de sufragar solamente deben tener la opción de las alternativas de su partido. La duda más importante que genera el nuevo sistema es la posibilidad de que se vulnere el secreto del voto mediante el hackeo del equipo de manera remota y de esta manera saber por cuál opción electoral se ha decidido el elector.
Nada que un software no pueda resolver.
Éste es sin dudas un debate que merece escuchar opiniones de todos los sectores políticos y sociales del país, la premura por implementar una buena idea puede llevar a desatinos que pongan en riesgo el secreto del voto, un pilar del sistema democrático desde la sanción de la Ley Sáenz Peña.

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