El domingo se juega mucho más que una elección presidencial, porque el recambio traerá aparejado el inicio de una nueva etapa, con dirección incierta.
Las elecciones primarias de agosto dejaron posiciones más o menos claras, y transcurridos dos meses y medio las encuestas no permiten anticipar si habrá corrimiento de votos ni, mucho menos, en qué dirección.
A nivel provincial, la dirigencia autóctona necesita mejorar los indicadores frente a los referentes nacionales.
Juan Manuel Urtubey se comprometió a incrementar los votos de la fórmula Daniel Scioli-Carlos Zannini del 43% de las PASO a un 51%. Para lograrlo necesitaría que una masa de alrededor de cien mil votos que quedaron sin dueño se vuelquen decisivamente a favor de la fórmula oficialista.
En deuda
El oficialismo salteño está en deuda con Scioli, y el peronismo es muy celoso en estas cuestiones: el 17 de mayo, Urtubey logró 340.174 votos para su segunda reelección. Fue el 51% de los sufragios.
Tres meses más tarde, el 9 de agosto, solo pudo brindarle a Scioli 258.376 votos; a pesar de que el padrón se había incrementado de 931.213 ciudadanos a 956.439, se perdieron unos 80 mil votos.
A. Di Tullio DIR. NACIONAL ELECTORAL "Si se da un resultado ajustado, habrá que esperar una semana para saber si habrá balotaje"
Es cierto que en agosto votaron 40 mil personas menos que en mayo. Podría suceder que, tal como ocurriera en las elecciones de gobernador, haya más votantes en las generales que en las primarias.
Si votara el 75% de los salteños habilitados habría unos 715 mil votantes, por lo que para cumplir su palabra Urtubey debería aportar unos 364 mil votos, es decir, casi 100 mil más que en agosto.
Raspando la olla
Ese hipotético pero probable aumento de 72 mil votos entre los electores totales puede ser decisivo.
A todo esto, es imprescindible considerar que en las PASO quedaron varios votos "huérfanos". Hay 17 mil electores de Ernesto Sanz y Elisa Carrió que probablemente se vuelquen a favor de su aliado Mauricio Macri. Otros 37 mil, de José Manuel de la Sota, seguramente se irán a Massa. Hay otros cinco mil votos de candidatos con sello trotskista, y siete mil de otros tres postulantes que no llegaron al piso, es decir, 12 mil votos sin destino cierto.
Gustavo Sáenz CAND. VICE UNA "Queda claro que el Gobierno nacional polarizar con Macri porque Massa le puede ganar"
¿Qué pasaría si la asistencia a las urnas trepa al 80%?
Muy simple: podría cambiar la historia.
Si los porcentajes de agosto se repitieran, el Frente para la Victoria obtendría dos bancas, que ocuparían Javier David y Pablo Kosiner; el frente UNA ubicaría a Alfredo Olmedo y Cambiemos a Miguel Nanni.
Final reñida
Ninguna encuestadora se atreve a afirmar que Daniel Scioli superará el 40%.
Si esto no ocurriera, cualquiera sea la cantidad de votos que logre el segundo, habrá segunda vuelta.
Si Scioli obtiene entre 40 y 45% de los votos y el segundo, Massa o Macri, queda a menos de diez puntos, también habrá balotaje.
Los números son muy "finitos" y, por eso, cada voto que se gane o se pierda vale mucho. En Salta los fiscales de las dos grandes fuerzas opositoras van a tener por delante una tarea titánica.
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"Ganar con la mano de Dios, si hace falta"
En una elección tan ajustada como parece que será la del domingo, los fiscales deberán recordar que cuando el Estado participa, cuenta con ventajas y, como se escuchó alguna vez, "hay que ganar con un gol en off side y con la mano, pero ganar".
En agosto, contando los votos en blanco como afirmativos, Scioli no llegaba al 37%; sin ellos, supera el 38%. El director electoral Alejandro Di Tullio dijo que "para saber si hay o no segunda vuelta habrá que esperar una semana".

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