Ahora que las hojas de coca empezaron a ser mala palabra, gracias a que parte de la prensa nacional -demostrando una vez más ignorancia y desconocimiento- la maltrató injustamente, sería interesante contrarrestar la iniciativa. Por ejemplo, mandarle una bolsita de la "despalillada" a los críticos moderados, otra de menor calidad para aquellos que criticaron una vez y se callaron y la "común" para quienes (el caso de Fabian Doman), insistieron con el tema, como si vivieran en otro país.
Desde España, en un reportaje, Margarita, ciudadana boliviana hace la diferencia entre coca y cocaína cuanto le preguntaron que estaba mascando. "Sólo es una hoja de coca. Es importante distinguirlo, porque esto es un estimulante natural que te da energía y lo otro es veneno que se hace con productos químicos. Sus antepasados indígenas llevan utilizando la hoja de coca durante siglos con fines medicinales y en sus rituales chamánicos. Ahora, esta mujer de 50 años prepara cada día una infusión con esta hoja para una anciana inválida a la que cuida en Madrid. "Le calma los dolores y picores que tiene, es un remedio muy eficaz", explica en una nota en el diario El Mundo.
A pocos metros de su casa, en la madrileña Plaza de Olavide, hay un locutorio donde venden cajas de mate de coca. "Ahora vienen muchos jóvenes a comprarlo. Es bueno para el cuerpo y da mucha fuerza", dice el hombre que atiende en el mostrador del local. No hay datos oficiales, seguramente porque se mueve por la puerta de atrás tanto en las calles como en la red, pero la hoja de coca está llegando con fuerza a España.
Hace poco la nutricionista peruana Maritza Vera (26 años) está ganando en prestigio profesional. Obsesionada por las virtudes de las hortalizas y las plantas andinas, ha dado el salto a la fama por insistir en las maravillas que hace esa hoja en la que ha depositado toda su fe: la coca. Inclusive su investigación afirma que la hoja de coca podría acabar con la desnutrición no sólo en el Perú, sino en todo el mundo pobre.
Publicado en diario La Época, este artículo insiste en que es importante que empecemos a revalorizarla, pues está demasiado satanizada cuando tiene un enorme valor nutritivo.
Cientos de estudios científicos internacionales comparten que la hoja de coca utilizada en estado natural no representa ningún peligro para la salud y, clasificarla como estupefaciente carece de bases científicas.
Cuando mayor es la ignorancia, mayor es el dogmatismo (William Osler).

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