Entre las lenguas originarias de América las más importantes son el aymara, el quechua y el guaraní, por la cantidad de población que las hablan y por su estructura gramatical y sintáctica que les dan categoría de lengua. Si fuera a desaparecer cualquiera de estas tres, pienso que el aymara debería no existir desde hace mucho tiempo, pero no es así, incluso puedo asegurar que las lenguas originarias de América están vivas y en franca expansión. Se ha visto a originarios hablando aymara en Dubai, por ejemplo, lo que muestra claramente que la lengua indígena ha trascendido las barreras del capitalismo. El quechua que yo enseño, por ejemplo, permite comunicarse con 20 millones de habitantes en todo el mundo. El quechua y el aymara están muy hermanadas, y el quechua está en expansion: se habla en Argentina, Perú, Ecuador, Colombia, Norte de Chile y Bolivia. En las Universidades de Morón, en la UBA, en las universidades de La Plata y Santiago del Estero se estudia quechua. El guaraní es la más hablada en el litoral y se ha expandido hacia las selvas de Brasil. Esta lengua en particular es muy importante, es madre de muchos dialectos como el wichi, que es una mixtura entre el aymara y el guaraní, por lo tanto, si es que la van a sacar de las escuelas no creo que signifique un retroceso, porque la lengua perdurará en las familias porque cada lengua tiene una cosmovisión única, diferente, y cuando se aprende se enfoca la vida desde otro lado. Las lenguas madres están en expansión y mantienen su misterioso secreto de la resistencia lingística y cultural como un paradigma del pasado para solucionar los conflictos del presente.

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