"Las mil y una bolsas"

Humberto Echechurre

"Las mil y una bolsas"

"Las mil y una noche", la versión original, no la aggiornada serie de televisión, es una célebre recopilación medieval en lengua árabe de cuentos tradicionales del Oriente Medio. Son relatos que surgen uno del otro, es decir, al contarse uno de repente surge otro relato y ese otro crea otro cuento hasta que termina el primero, como si habláramos de cajas encerradas en otras cajas. La protagonista prolongaba su vida en la ilusión de la llegada del nuevo día. En el escenario actual, cada descubrimiento corrupto pasa rápidamente al olvido, con la aparición de un caso, todavía más sorprendente; es decir que la versión argentina está llena de matices, solo habría que cambiarle el título.
Eran bolsas las de Felisa Miceli que encontraron en un baño de su oficina cuando se desempeñaba como ministra de Economía. Apenas hallaron $100 mil y US$ 43 mil dólares. El caso ya está en el olvido.
Eran bolsas las que trasladaban fajos de dinero, contados impunemente en la "Rosadita" con el desparpajo de una travesura que nunca llegaría a ser un acto de corrupción. Otro caso olvidado.
Acaso, amparados en la sombra del poder, también eran bolsas que se transportaban a lo ancho del país, llenas de dólares y euros, en aviones o en modernas camionetas, buscando blanquear el dinero conseguido en corruptas operaciones con la obra pública.
Eran bolsas con más de 9 millones de dólares, euros y joyas que intentaba esconder grotescamente José López en un monasterio ubicado en General Rodríguez. Hoy preso, siente voces, seguramente es la de Néstor Kirchner, diciéndole: "Es la prudencia, estúpido". La sucesión del relato es interminable. Nadie sabe qué va a suceder en las próximas horas. Ahora, la aparición de Ibar Pérez Corradi le da letra al afiebrado guionista que escribe y escribe sin saber con qué se encontrará mañana.

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