A pesar de las múltiples recomendaciones, campañas de concientización y controles policiales, el descontrolado desplazamiento de motovehículos conducidos por jóvenes sigue siendo una gran preocupación, no solo para las autoridades municipales de Gemes, sino para aquellos vecinos que residen en calles que son las preferidas por los precoces motoqueros, para dar rienda suelta a su gusto por la alta velocidad.
Los accidentes en calles internas de la ciudad se ven a diario y por suerte las estadísticas dicen que solo un 5% tiene un saldo fatal. La mayoría tiene como resultado una persona con fuertes golpes y quebraduras, que requieren de un inmediato traslado al hospital y las correspondientes secuelas.
Los accidentes de motos con pérdida de vidas humanas tienen lugar en su gran mayoría en alguna de las rutas que cruzan la ciudad de Gemes, la nacional 34 o las provinciales 10 y 11. El último de estos tuvo lugar el miércoles 24 en la intersección de las calles Libertad y San Martín, cuando alrededor de las 19.30 un joven que circulaba a gran velocidad por San Martín, colisionó con el costado izquierdo de un Chevrolet Corsa que lo hacía por Libertad, por lo que el conductor de la moto resultó con fuertes traumatismos, especialmente en los miembros inferiores.
"El chico venía rapidísimo, no tuvo tiempo de frenar. Lamentablemente no es el único caso; esta calle (San Martín) se transforma en una pista de carrera por las noches. Suelen venir de a tres o cuatro motos juntas. Pero todo debe comenzar por los padres, ellos son lo que tienen que ocuparse de sus hijos", comentaron varios miembros de la familia Sabolesky, que viven en la zona.
Otra de las calles denunciadas como de uso frecuente por motos para desarrollar altas velocidades son Rodríguez, Gorriti y Sarmiento, dato que resulta preocupante si se tiene en cuenta que todas esas calles son céntricas, incluso colindan con la plaza central.
Los barrios tampoco están ajenos a este problema. Si bien un 60% de las calles barriales carecen de asfalto, las principales sí lo tienen y cada una de ellas suelen ser transitadas por las motos a toda velocidad.
Es tan grave el hecho que, a pedido de los vecinos, todas ellas cuentan con reductores de velocidad conocidos como lomos de burro. Pero, a pesar de todos los accidentes registrados, la toma de conciencia sobre el modo de conducirse en una moto es mínima: un 80% de los conductores no usa casco o no tiene su moto en condiciones mecánicas de circulación.
"Realizamos controles, hacemos multas y les quitamos las motos y sin embargo los jóvenes no llegan a entender que todo es por su propia seguridad, todo se hace más difícil si la familia se mantiene ajena a este problema", expresó al respecto el director de Tránsito Rodolfo Alderete.

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