Mario, un hombre que trabaja como remisero en Jujuy, comienza su jornada laboral sin un peso en el bolsillo. La estación de servicio del barrio marginal donde vive le llena el tanque de GNC a la mañana y el, cuando vuelve de su día de trabajo, paga lo que gastó. Este mecanismo permite a todos los remiseros del barrio empezar su jornada tranquilos. Además, la estación de servicio da trabajo a siete personas de esta barriada.
Este es un ejemplo de lo que hace una empresa que trabaja con la cultura de la Economía de Comunión (EdC). El foco está puesto en las personas y en las necesidades de la comunidad. El dueño de la estación de servicio, Héctor Cifuentes, quizá factura mucho menos de lo que facturaría si estuviera en la ciudad, pero elige estar ahí por el rol social que cumple. En la Argentina son un poco más de 60 las empresas que trabajan con esta filosofía y en el mundo son más de 800, que también están distribuidas en seis polos industriales.
El 22, 23 y 24 de septiembre serán las 38º Jornadas de Economía de Comunión en Salta. Habrá talleres para estudiantes de colegios secundarios, charlas en la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y paneles y conferencias en el Provincial Plaza Hotel. El proyecto, declarado de interés provincial y municipal, vuelve a poner al ser humano en el centro de la economía.
Vendrán empresarios que practican la EdC en Santa Fe, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Tucumán, entre otros, para compartir sus experiencias. El lema de las jornadas es "El bien común, un compromiso colectivo". Los bienes comunes son diferentes de los bienes públicos y de los individuales. Son aquellos ante los cuales el uso que se hace no es indiferente para otras personas, como el agua y el aire. Se planteará la participación de la sociedad civil también en el campo de las decisiones económicas.
El jueves 22, a las 8.30, habrá una presentación de EdC mediante talleres para jóvenes de colegios secundarios en el colegio Ángel Zerda (Caseros 1250). La actividad es gratuita y con cupos limitados. A las 16.30, en coordinación con el programa Amartya Sen, habrá un panel con cuatro expositores sobre EdC en el auditorio de la Facultad de Ciencias Económicas Jurídicas y Sociales de la UNSa, con entrada libre y gratuita.
El viernes 23, desde la mañana a la noche, y el sábado 24, hasta mediodía, los encuentros serán en el Provincial Plaza Hotel (esquina de 20 de Febrero y Caseros). Habrá talleres, disertaciones, intercambios y paneles de experiencias de empresarios que practican la EdC. La inscripción cuesta $450, incluye pausa de café y certificado de participación a las jornadas. Si se quiere participar del almuerzo y de la cena del viernes, el costo sube a $850. Es una oportunidad para intercambiar, profundizar experiencias y compartir más de cerca con empresarios de EdC. Por informes e inscripcón, edcsalta.wordpress.com y salta.edc@gmail.com.
Estarán en el encuentro los representantes de la Red Pacto Global de Naciones Unidas, Anouk Grevin, docente de la Universidad de Nantes, Francia, y miembro de la Comisión Internacional de EdC -en videoconferencia-, y empresarios de toda la Argentina.

Achicar desigualdades

Chiara Lubich, fundadora y presidenta del Movimiento de los Focolares, visitó la ciudad de San Pablo en el año 1991 y quedó sorprendida por las desigualdades que había entre las personas más ricas y las más pobres. Los rascacielos y las favelas estaban pegadas.
Entonces decidió crear la EdC, un proyecto que vuelve a poner a la persona como centro de la unidad productiva y no al capital. Propone nuevos parámetros para las relaciones económicas, basadas en el "principio de la reciprocidad", muy presente en las culturas andinas. Se contrapone así al individualismo y a la acumulación ilimitada, viviendo un estilo de vida alternativo al del dominante sistema capitalista.
La EdC "tiene como finalidad contribuir a dar vida a empresas fraternales que sientan como misión suya erradicar la miseria y la injusticia social, contribuyendo a edificar un sistema económico y una sociedad humana de comunión".
Las empresas son el pilar del proyecto y deciden libremente poner en comunión sus beneficios para tres finalidades: la formación en la "cultura del dar" -antítesis de la "cultura del tener"-, la ayuda a los necesitados y el desarrollo y el crecimiento de la empresa.
"Hoy la formación que hay en los colegios secundarios es sobre cómo administrar empresas, centrándose en el dinero, en el capital monetario, sin importar las relaciones humanas, que, al fin y al cabo, son lo que más importa", explica Agustín Cabezas, encargado de difusión de las jornadas, en diálogo con El Tribuno. "La EdC propone que no sean las personas las que estén al servicio de la economía, sino que ella sea un servicio para el ser humano", agrega.
RSE: ¿sí o no?
La Responsabilidad Social Empresaria (RSE) es una práctica muy extendida en el mundo de las empresas. "Si bien la RSE no es algo malo, consiste muchas veces en dar de los excedentes, de lo que a la empresa le sobra. No importa que explote a los empleados, que pague salarios injustos o que contamine el medio ambiente. Total, con la RSE dona un 1% para un comedor en un barrio", cuestionó Agustín.
"Las personas que elige la EdC no son las que la economía tradicional elige. Va a buscar dar oportunidades a quien no las tiene: una persona con discapacidad o a quien le cuesta mucho más la inserción laboral. Cuando elige sus proveedores, va a elegir uno que tal vez salga más caro pero que contamine menos el medio ambiente. Lo mismo con los clientes, buscará ser honesto y ofrecer lo mejor", manifestó Agustín.
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 Agustin Cabezas y Gabriela Carral - Focolares
Agustin Cabezas y Gabriela Carral. Foto: Néstor Troncoso
"Lo mismo se espera con la legalidad. Es importante entender que pagando los impuestos, estos van redistribuidos a quienes más lo necesitan. A veces tener todo en blanco puede ser muy complicado, pero cada uno va intentando hacerlo", señaló.

Un modelo en crecimiento

Todos los años las empresas que deciden libremente formar parte de EdC hacen un balance social de los aportes que hicieron. A veces todo el esfuerzo de una empresa es sostener a toda su planta o dar un nuevo puesto de trabajo.
En Salta no hay oficialmente empresas de EdC. Existe el Programa de Turismo Sustentable y Solidario del NOA, que acompaña a emprendedores de la Quebrada del Toro, San Bernardo de las Zorras, Brealito, entre otras, desde los valores de la EdC. Es un proyecto desde una fundación de la Iglesia católica que busca crear nuevas posibilidades de trabajo en zonas rurales.
Se ha comenzado a trabajar sobre la posibilidad de incluir los valores y los principios de la cultura que propone la EdC en los diseños curriculares de las escuelas secundarias. "La EdC es una propuesta difícil. Lo que dice cualquier libro de economía es que hay que aumentar la producción y los beneficios", planteó Gabriela Carral, otra encargada de difusión, en diálogo con El Tribuno.

El rol de los consumidores

La EdC propone una cultura nueva no solo para las empresas sino también para los ciudadanos. "Si en los parámetros de nuestras decisiones tenemos presente el valor de la persona, esto va a repercutir en las opciones que tomamos y en nuestros estilos de vida. Si tengo un compromiso con la comunidad donde estoy, optaré por productos que favorezcan y contribuyan al desarrollo regional", comentó Gabriela Carral.
El desarrollo de la comunidad es importante para la EdC. "Incluso un ama de casa puede tener presente los valores de la EdC. Al decidir una compra, piensa si lo que consume contribuye a la sustentabilidad o no del medio ambiente", ejemplificó Gabriela.
"Creemos que las empresas tienen un rol importante para cambiar la sociedad y para dar oportunidades de trabajo. Uno puede quejarse de que no hay trabajo, pero cuando compra un auto, ¿elige un auto producido en la Argentina o uno importado? Ahí también está el compromiso", sentenció.

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