Hace tres años, y pocos días antes de dar a luz, Janet Gaspar fue a rezar la novena del Señor y la Virgen del Milagro. El pedido fue uno solo: la salud de la beba que llevaba en el vientre. Los médicos le habían diagnosticado que la pequeña venía con afecciones respiratorias considerables.
Motivada por la fe y las ganas de que los pronósticos se revirtieran, la joven madre prometió que llevaría a la niña cada 15 de septiembre durante tres años vestida de angelito a la Catedral.
El pedido no solo se cumplió, sino que es el motivo principal por el que la mujer junto a su marido, Víctor Carreño, emprenden cada año la caminata desde villa Floresta hasta la Catedral Basílica.
"Para nosotros es una emoción muy grande vivir esta festividad, porque nos recuerda el milagro que tuvimos.Verla a mi hija sana y bien nos hace muy felices", dijo a El Tribuno la mujer, sin ocultar lágrimas de emoción.
Con túnica blanca, alas y coronita plateada, Victoria Milagro disfrutó cada momento que le tocó compartir junto a sus padres.
"Habíamos decidido que la traeríamos hasta que tuviera tres años y esa fecha ya se cumplió este año, pero queremos seguir viniendo", expresó la joven pareja que, a su vez, adelantó que la promesa seguirá vigente hasta que su hija así lo desee.

La felicidad de Victoria

El 4 de octubre de 2013 nació Victoria, y su familia pudo comprobar que los milagros existen. Con buena salud y la alegría de un niño de su edad, ella colabora con la confección de su vestimenta para cada fiesta del Milagro y le encanta hacerlo.
"Antes era más chica y no se daba mucha cuenta de lo que pasaba. Hoy lo disfruta y le gusta mucho ayudarme con la preparación de la coronita, por ejemplo", aseguró Janet.
Con promesas o no, los milagros fueron parte del marco que se vio ayer horas antes de la procesión en honor a los patronos de Salta. Las historias de fe como la que vivió la joven pareja emocionaron a muchos de los que asistieron a la Catedral Basílica para rezar.
"Dios pone a prueba, pero estamos convencidos de que aprieta pero no ahorca. Después de lo malo siempre viene la bendición y eso lo sabemos porque nos pasó", expresaron Janet y Víctor. De la mano, y después de dialogar con El Tribuno, los tres emprendieron el regreso a su hogar.

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