Las sociedades offshore

Valeriano Colque

Las sociedades offshore

Mucho hemos escuchado sobre las empresas offshore en estos días.
"Offshore" significa fuera de la costa, pero en términos legales se refiere a empresas o sociedades constituidas fuera del país de residencia, en regiones donde cuya tributación es de un 0%. En contextos financieros, offshore puede traducirse como "con ventajas fiscales" o "inscripta en un paraíso fiscal". Ahora bien, ¿qué es un paraíso fiscal?
Un paraíso en nuestro imaginario representa un lugar muy ameno, muy agradable. Trasladado al ámbito financiero es casi lo mismo, aunque no para todos. Un paraíso fiscal es un territorio donde se aplican exenciones tributarias a las empresas extranjeras que se asientan en su suelo, además la falta de transparencia es abrumadora y la cooperación de las autoridades de ese Estado con sus pares de otras regiones es nula. Precisamente, una curiosidad es que en el país en el que existe un paraíso fiscal conviven dos políticas fiscales muy distintas, a tal punto que se encuentran legalmente diferenciadas. Por un lado, hay un régimen para los residentes y las empresas locales. Por otro, el que ampara las inversiones extranjeras. Por el contrario a lo que podríamos pensar con el más sencillo sentido común, los beneficios son para los que vienen de afuera, quienes gozan de ventajas impositivas. A su vez, estas empresas tienen prohibida cualquier inversión económica en este país, es decir que no pueden hacer negocios con los ciudadanos y con las empresas locales, tampoco pueden comprar bienes inmuebles dentro de este territorio. Como contraparte, las operaciones financieras son ilimitadas con el resto del mundo.
Otra característica de los paraísos fiscales es que suelen estar asentados en estrictas leyes de protección de datos y en el secreto bancario. De este modo, es posible que la información de los accionistas y de los directores de las empresas no conste en registros públicos. En la Isla Bahamas, por ejemplo, la legislación pone multas cuantiosas y penas de hasta tres años de prisión por publicar datos de empresarios no residentes.
En otro tipo de contextos, también es posible traducir offshore como "de alta mar" o "frente a la costa" (por ejemplo, pozos offshore, pozos en alta mar). Bien sabemos que no estamos en el contexto social como para que esto ocurra, aunque es necesario conocer que esta forma existe. Por el contrario, se llaman empresa "Onshore" (dentro de la costa) a aquellas que trabajan o realizan inversiones en el propio país de residencia o en países con similares leyes tributarias. Pero la línea que los separa es tan pequeña, que a veces esos resquicios legales son aprovechados por inversores para evadir impuestos.
Los paraísos fiscales poseen impuestos muy ventajosos y beneficiosos para estas empresas, bajo costo y rapidez, no preguntan la nacionalidad de accionistas y directores. No existe ningún registro público de datos personales ni nombres de accionistas o propietarios. Muchos paraísos fiscales no exigen la presentación de cuentas (balance) anuales, por lo que una empresa offshore no tendría gastos de contabilidad ni de auditoría. Y no pagan IVA.
Las empresas y sociedades offshore, controladas por ciudadanos extranjeros, son creadas en paraísos fiscales con el objetivo de llevar negocios en otras partes del mundo con el fin de recibir beneficios legales y fiscales. Existe tal nivel de confidencialidad que se permite la creación de figuras como el de nominee director (director fiduciario), de nominee shareholder (accionista fiduciario) o de bearershares (acciones al portador).

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