Lázaro Báez vuelve a verse las caras con el juez Sebastián Casanello. El empresario ligado a la familia Kirchner, que está detenido desde hace tres meses, ya está en los tribunales de Comodoro Py para declarar en la causa por lavado de dinero.
En medio de un fuerte operativo policial, una camioneta del Servicio Penitenciario Federal (SPF) llevó Báez y a su contador Daniel Pérez Gadín -también detenido- desde el penal de Ezeiza al edificio del barrio porteño de Retiro, adonde arribaron minutos antes de las 8. Ambos están citados para las 10.
Quien no declarará será el abogado de Báez, Jorge Chueco, por "no estar en condiciones" de salud, según lo determinó el cuerpo médico del Poder Judicial.
En la causa por lavado ayer declararon tres de los cuatro hijos de Báez -Martín, Leandro y Melina-, quienes negaron contestar preguntas, pero presentaron escritos en los que negaron los cargos en su contra.
A ellos se les encontró cinco cuentas en Suiza por donde pasaron 25 millones de dólares que, de acuerdo con las pruebas del expediente, ellos no pueden justificar.
Casanello sospecha de que parte del dinero supuestamente lavado proviene de adjudicaciones ilícitas de obra pública en favor de empresas de Báez y de sobreprecios en esas obras. Además, el magistrado cree que el dinero lavado tenía origen en un fraude al fisco con facturas falsas.

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