Lázaro Báez, se encuentra en Comodoro Py, donde está previsto que amplíe su declaración ante Sebastián Casanello. El empresario kirchnerista, detenido hace un mes, solicitó posponer su indagatoria a raíz de un supuesto trasstorno psíquico, pero el juez negó la solicitud, dado que el cuadro no pudo ser corroborado, informaron a LA NACION fuentes judiciales.

Báez arribó cerca de las 9 a los tribunales federales del barrio porteño de Retiro desde la cárcel de Ezeiza para cumplir con la citación y, según fuentes judiciales, presentaría un escrito. Ayer, la justicia le rechazó un pedido de prórroga de ese trámite hecho por su defensa, en el marco de la causa en la que se lo investiga lavado de dinero.


La defensa del empresario pidió prorrogar la citación pero el magistrado rechazó la pretensión y se ordenó su traslado. Báez fue citado para responder por un nuevo delito que se le atribuye, una multimillonaria operación con bonos de deuda soberana argentina para reingresar al país dinero de su grupo empresario.


Báez declara en medio de una nube de rumores acerca de que podría sumarse a los casos de arrepentidos, como Leonardo Fariña. Pero son sólo especulaciones, y nada se sabrá hasta que hoy el acusado y el fiscal Guillermo Marijuan estén frente al juez Sebastián Casanello.

Es el fiscal, eventualmente, quien debe conversar con el imputado por lavado de dinero y, en todo caso, recomendar la aplicación de las previsiones de la ley antilavado para el acusado que colabora con la Justicia, ya sea ayudando a esclarecer el delito o comprometiendo a otros imputados.

Nada de esto tiene un trámite inmediato, pues la ley de lavado prevé que es al final del juicio oral cuando otros jueces de un tribunal oral evaluarán la colaboración del imputado y decidirán sobre una reducción de su pena.

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