"Después de 43 años mi esposa, Victoria Beatriz Rixto, no ha perdido la fe en hallar a su hijo, de quien fue despojada en la noche del 5 de enero de 1972, en una clínica de esta capital", dijo Carlos Héctor Costilla, actual esposo de la mujer que añora cada minuto el reencuentro con su hijo varón.
Costilla viajó interminables veces a esta capital en busca del muchacho y recopiló para sí y para la madre del chico parte de una historia cruel, plasmada en insondables misterios y plagada de mentiras.
"Yo no sabía nada de la existencia del joven -dijo Costilla-, que ahora debe tener 43 o 44 años, según cómo lo hayan asentado en el Registro Civil en aquellos años, porque cuando yo conocí a mi esposa ella era soltera y no tenía hijos a cargo".
Costilla, de profesión enfermero, rememoró su paso por la vecina República de Bolivia, donde ayudó durante años a un grupo de oftalmólogos cubanos que hacían cirugías gratuitas en parajes y pueblos.
Aseguró que cuando regresaba de su trabajo su esposa le comenzó a desgranar la existencia de un joven hijo quien le quitaba el sueño.
"Me pareció una historia triste, imposible de probar, porque no tenía elementos ni veracidad en los hechos más que el relato de mi mujer. Poco después, mi esposa se jubiló de la profesión que mantuvo su vida ocupada de niños, la docencia. Fue un quiebre emocional. De pronto se encontró sola y los recuerdos comenzaron a abrumarla", dijo el enfermero jubilado.

Reconstruir la historia
Poco a poco Costilla comenzó a involucrase en la búsqueda del joven hijo de su pareja.
"Es algo mayor a lo que uno puede interpretar, viéndolo de afuera. El dolor de una madre es inconmensurable y si esa madre es tu esposa, comienza a lastimarte. Así, una vez afincado en El Tala, comencé a interesarme por el asunto. De a poco construí históricamente el relato de Victoria y confluí a través de su testimonio que efectivamente dijo siempre la verdad", relató a El Tribuno.
El chico era hijo biológico de una relación circunstancial de Victoria Rixto con un joven artista que trabajaba en un parque de diversiones de aquellos años, de esos que andaban de pueblo en pueblo.
De aquel amor adolescente Victoria quedó embarazada y fue tentada en su desesperante situación por una habitante del lugar a quien conocía.
Esa mujer se llama María Magdalena, quien habita un barrio del sur de esta capital, dijo Costilla.
"A través del seguimiento que hice, descubrí que el chico nació en una clínica salteña, el 5 de enero de 1972, y que el parto lo realizó el doctor Luis Gómez. Mi esposa me fue contando esta historia de desencuentro hasta apasionarme y salí a desandar los caminos a través del tiempo", comentó.
Así supieron "por gente cercana al chico que no quisieron decirnos qué identidad tiene ahora, que en la adolescencia él estudió medicina, carrera que cambió luego por el periodismo; lo buscamos y sabemos que está en la ciudad de Salta", señaló Costilla.
Su madre, hoy desesperada, le debe el beso, aquel que le robaron en 1972.

Un viaje desde El Tala de 43 años
"Luego del parto, Victoria sufrió una grave hemorragia, tal vez se pensó entonces que terminaría su vida -relató su esposo Carlos Costilla-. Pero quiso Dios que eso no sucediera y comenzó una lenta recuperación".
"Cuando ya estuvo consciente pidió que le llevaran a su hijo y allí comenzaron una serie de mentiras, si se quieren piadosas, para no abundar en otras cosas, que terminaron cuando la mujer que la trajo a Salta para su supuesta mejor atención la trasladó nuevamente a El Tala, pero ya sin su hijo, de quien dijeron estaba en buenas manos hasta que ella consiga trabajo y cómo mantenerlo".
"La verdad -afirmó el enfermero ya retirado-, nada pude saber sobre este período. Todo lo que sabemos sobre la suerte de aquel niño es que terminó en el seno de una familia bien constituida que le brindó educación y le cambió obviamente su identidad. Todo esto lo sabemos porque una mujer que participó de aquellos arreglos, arrepentida, le confesó a Victoria la suerte de su hijo: dónde estaba y cómo fue creciendo con una identidad impostada, haciendo hincapié en que el niño y luego joven se hallaba bien de salud y con un futuro promisorio".
Esta mujer nunca quiso revelarle a la madre la identidad del joven -nombre y apellido actuales-, ni siquiera su domicilio. Su negativa cerrada incluso hasta las súplicas hizo que esta historia no se develara años atrás.

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Sección Editorial

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mari sol
mari sol · Hace 11 meses

Dios quiera encuentre lo que busca, cuando uno es criado en un lugar donde te ocultan la verdad eso no es amor solo es egoismo de parte de los que lo criaron nunca pensaron en el bebé a mí nunca me dijeron la verdad solo cuando ellos fallecieron los que consideraba como hermanos mostraron los dientes y toda la maldad que había en la familia no se aguantaban que me quisieran más que a ellos pero yo di mi vida por ellos y no me arrepiento pero me hubiera gustado que me digan la VERDAD.

Ernesto Ordoñez
Ernesto Ordoñez · Hace 11 meses

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Quizas sea simplemente carencia de la capacidad de interpretar de textos. (8=))) Por las dudas, en castellano lo mas sencillo posible: Esta tratando de encontrar al supuesto hijo de su esposa con los pocos datos que posee.

JUANJO GAR
JUANJO GAR · Hace 11 meses

la verdad,, no se entiende que que se quiere....


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