¿Cómo analiza el fenómeno de la visibilidad, cada vez mayor, de la violencia familiar y de género?
No es que antes no hayan tenido visibilidad sino que su significación y valoración resultaba distinta. Durante mucho tiempo esos fenómenos han sido considerados prácticas reservadas al ámbito privado. El Estado tenía una injerencia relativa. Hoy la violencia es visualizada negativamente, a partir de la consideración de aportes científicos que dan cuenta de las consecuencias nocivas que el ejercicio de la violencia física y simbólica produce sobre quienes la padecen, la producción de nuevas herramientas jurídicas para sancionarlas, la construcción de significados y valores sociales que entran en tensión con su naturalización y la generación de nuevas prácticas personales, familiares, comunitarias y sociales.
¿Cómo trabaja el psicólogo sobre la violencia de género?
Se trata de un fenómeno de las relaciones de poder y dominio entre semejantes, y las formas de ejercerlo. Los psicólogos disponemos de muchas herramientas para comprender y operar en el plano individual, grupal e institucional. Pero resulta vital el abordaje interdisciplinario ante fenómenos tan complejos. Antropólogos, sociólogos, trabajadores sociales, juristas, educadores aportan miradas necesarias y complementarias para tratar de entender y dar respuestas positivas a una realidad que afecta a la sociedad.
¿Por qué la ley y la Justicia requieren cada vez más la actuación interdisciplinaria?
Ocurre que la Justicia para poder expedirse requiere la intervención y opinión calificada y científica de especialistas. Los psicólogos somos convocados para intentar dar cuenta de los efectos que la violencia ha promovido en una persona, para determinar si la convivencia de un niño con sus padres resulta nociva para su desarrollo y, eventualmente, ayudarlos a relacionarse cuando ellos no logran hacerlo por sí mismos; para ayudar a un niño a que relate sucesos en los cuales habría sido víctima de un delito, entre otras alternativas. El desafió actual consiste en profundizar esas prácticas interdisciplinares y lograr diálogos fructíferos entre esas perspectivas, con el fin de contribuir a una mejor comprensión y solución de los conflictos.
¿Qué papel juega la educación en las cuestiones de vulnerabilidad social de los jóvenes?
La educación resulta una herramienta muy poderosa para ayudar a las personas que se encuentran en situación de desventaja social a mejorar su realidad y sus posibilidades.
En las sociedades actuales, resulta potencialmente un ámbito de socialización y construcción ciudadana y de la identidad, un espacio para la transformación. En nuestro medio se han creado dispositivos educativos que focalizan en población vulnerable. Se proponen recuperar sus características culturales, valorar sus recursos, aprendizajes y trayectorias.



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