Con escasez de agua, montes degradados y suelos afectados por la desertificación, el chaco salteño parece condenado a la pobreza y la postergación. Su potencial ganadero, sin embargo, podría tener un vuelco fundamental con manejos silvopastoriles adaptados a las adversas condiciones de la región.
Un innovador sistema asocia a especies leguminosas y gramíneas con buenas experiencias y probados resultados en distintos rincones del Gran Chaco.
Leguminosas como la leucaena entregan un alto nivel proteico, de cerca del 30%, mientras las gramíneas (pasturas) aportan la producción de biomasa. Con esa fórmula áreas ganaderas del chaco paraguayo alcanzaron niveles de desarrollo impensado en zonas semiáridas del chaco paraguayo que tienen medias anuales de precipitación similares a los de buena parte de Rivadavia.
La leucaena es una especie arbórea que, mediante podas que la mantienen en forma arbustiva, asegura abundante alimentación al ganado, en combinación con una pastura que se adapta a zonas con menos de 600 milímetros anuales de lluvias. Esa gramínea es el Gatton panic.

Más cabezas por hectárea

La citada dupla de especies permite aumentar la carga ganadera (el número de animales por hectárea) y mejorar la ganancia de peso por cabeza. Bajo esta forma de manejo, pequeños productores han logrado duplicar y hasta triplicar la carga ganadera en diferentes zonas del Chaco suramericano. Además, en primavera y verano, logran aumentos de peso en los animales que oscilan entre los 700 gramos y un kilo diario. Sin dudar, especialistas consideran a la leucaena como la leguminosa tropical más productiva y sustentable. Es una importante fijadora de nitrógeno atmosférico, por lo que mejora la fertilidad del suelo y el crecimiento de los pastos asociados. Una vez implantada, puede durar más de 30 años con bajo costo de mantenimiento.

Resistente a sequías

Su tolerancia a la sequía y alta palatabilidad (sabor agradable para el ganado) son otras características que la hacen recomendable para el chaco salteño.
Es una especie de hábitos eliofitos (pleno sol), de modo que no se regenera bajo monte ni crece bajo cobertura arbórea. A su vez, el sistema de manejo silvopastoril impide que la especie fructifique, evitando así la dispersión de sus semillas hacia otros sectores no deseados.
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Una de las desventajas asociadas a la leucaena es que, con dietas mayores al 40%, pueden aparecer síntomas de intoxicación con mimosina. Se trata de sustancia que reduce el consumo voluntario de los animales, baja las ganancias de peso y produce la caída de pelo. Para ese problema, sin embargo, se encontró una sencilla solución: se inocula a los animales con el líquido ruminal de otros que tienen en su flora ruminal la bacteria que desdobla la mimosina. En la actualidad ese inóculo se consigue en la región.
Ya hay sistemas productivos con leucaena en el departamento San Martín. Se los espera en todo el chaco salteño, para apuntalar su ganadería, generar puestos de ocupación genuina y mejorar las condiciones de vida en la región.
En la zona se necesita innovación y experimentación de nueva técnicas de manejo acordes con su ambiente, ya que la baja productividad ha generado por décadas la postergación económica y social.
En la llanura pampeana la agricultura avanza sobre áreas ganaderas y la frontera agropecuaria se abre a áreas marginales, entre las que tiene particular interés la región chaqueña del país. En este contexto, un objetivo plausible del Plan 2030 de la Provincia es lograr que Salta se convierta en los próximos 20 años en un polo ganadero, con un stock de 5 millones de cabezas en su territorio.

Principales beneficios

  • La leucaena se adapta a zonas con pocas lluvias y diferentes tipos de suelo.

  • Combinada con Gatton Panic y otras pasturas, en sistemas silvopastoriles, la leguminosa asegura una elevada disponibilidad de forraje y ganancia de peso en animales vacunos. También mejora la producción de leche.

  • Tiene alto valor nutricional, buena palatabilidad (sabor agradable para los animales) y no presenta peligro de empaste en las vacas.

  • Tolera sequías. Mantiene su follaje todo el año. Una vez implantada, puede ser aprovechada durante más de 30 años con bajos costos.

  • Evaluaciones en fincas de la región indican que ejemplares de leucaena pueden producir entre 2 y 6 kilos de material comestible por planta.

  • La leucaena en una excelente fijadora de nitrógeno. Regenera la fertilidad de suelos degradados por actividades extractivas.

Beneficios comprobados desde Salta hasta Paraguay

Un equipo de la cátedra de Manejo de Pasturas y Bosques de la UNSa evaluó el uso de la leucaena en sistemas agroforestales del NOA. En ese trabajo, publicado en 2010, María Cecilia Nicolópulos, Juan Carlos Godoy y Adriana Elizabeth Ortín destacaron, como característica más sobresaliente de la especie, “su capacidad de incrementar el nivel de nitrógeno del suelo”.
En 1998 fue implantada en Tobantirenda (Aguaray), donde probó su poder regenerador de suelos en una finca donde los rindes de maíz se habían derrumbado tras más de 40 años en producción.
Albrecht Glatzle, director científico de la Iniciativa para la Investigación y Transferencia de Tecnología Agraria Sostenible (INTTAS), demostró que la leucaena podría ayudar a establecer sistemas de pastoreo totalmente sostenibles en el chaco salteño.
Con implantaciones experimentales, completadas en 2009 en zonas semiáridas del chaco paraguayo que tienen medias de precipitación anual cercanas a 500 milímetros y suelos agotados, la combinación de leucaena con Gatton Panic y otras pasturas elevó el peso vivo del ganado de 200 hasta casi 500 kilos por hectárea y por año, debido a la mayor carga que tolera la leguminosa arbustiva y la mayor ganancia diaria por animal, sobre todo en invierno. Los sistemas silvopastoriles no solo duplicaron los rendimientos agropecuarios, sino que también contribuyeron a recuperar la fertilidad de suelos degradados por largas actividades extractivas y severos procesos de desertificación.
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Sobre la ruta 81, entre Tartagal y Tonono, establecimientos ganadores han comenzado a incorporar, con promisorios resultados, al árbol forrajero originario de América Central.
Sistemas silvopastoriles de Misiones empezaron a incorporar la leucaena como banco de proteína para ganado de engorde en los años ochenta. Nahuel Pachas, ingeniero agrónomo de la agencia del INTA en Montecarlo, explicó que el escaso aprovechamiento que ha tenido hasta ahora “el arbolito que se las trae”, se debe tanto al desconocimiento de su importancia nutritiva y su manejo (excesivo pastoreo) como su siembra inadecuada.
Especialistas de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la Universidad Nacional de Tucumán también desarrollan investigaciones productivas con plantaciones experimentales de leucaena en la vecina provincia.
En Colonia Benítez (Chaco), Juan Verdoljak, especialista del INTA y de la cátedra de Forrajes de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), enfocó otros estudios en el mejoramiento de los métodos de siembra de la especie que, concuerdan especialistas, podría ayudar a cambiar el destino ganadero del chaco salteño con su alta producción de forraje, su elevado valor nutritivo, su tolerancia a factores ambientales adversos y poder de control parasitario.

Control de parásitos

En Pilagás, departamento del noreste de Formosa, el médico veterinario Víctor Luciano Scribano realizó estudios que demostraron el gran poder de control de parásitos internos que tiene la leucaena.
Al cabo del trabajo que el investigador de la Agencia del INTA de Laguna Blanca desarrolló hasta 2012, se verificó que las heces de bovinos alimentados con la leguminosa forrajera tenían entre un 35% y un 45% menos de huevos de parásitos en relación con lotes testigos de animales cuya dieta diaria se redujo exclusivamente a pasturas.

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Sección Editorial

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pedro villalba
pedro villalba · Hace 2 meses

Que maravilla!, A ver a todas las autoridades de Salta en especial a medioambiente de la provincia, que pongan la voluntad estatal para empezar a trabajar en el desertizado y desvastado chaco.


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