Estamos transitando en estas horas una discusión con carácter nacional sobre la necesidad de una ley que prohíba los despidos por 180 días o bien, en caso que se produzcan despidos, se le otorgue al empleado despedido una doble indemnización a la que le corresponde.
Probablemente, al publicarse este análisis, ya haya sido debatida y votada en Diputados.
El oficialismo se opone a esta ley bajo el argumento que no funcionó en el pasado y que va a obstaculizar el proceso de inversiones que dicen ya está en marcha.
Si bien no existen números oficiales que confirmen un proceso de despidos significativo en los últimos meses, sí se manifiesta una incertidumbre respecto a cómo sigue este proceso de reacomodamiento económico. Por esta razón la posibilidad (cierta o no) de que numerosos trabajadores queden sin trabajo es algo que se siente en el ambiente.
Ahora bien, ¿sirve una ley de este tipo?
Para responder a esta pregunta es necesario hacer algunas consideraciones respecto a esta ley:
“Si la ley sirve para que los trabajadores se sientan más tranquilos, bienvenida sea”.
En primer lugar, una ley de este tipo no afecta ni deja de afectar a la economía en general. Es decir no es una ley determinante dentro del proceso económico en curso. Sí fue por ejemplo una ley determinante para la economía, la sancionada hace poco respecto al pago y cierre del doloroso default argentino. En cambio esta ley antidespidos parece más a una discusión política en sí, en la cual se encuentran midiendo fuerzas los distintos sectores políticos en el Congreso de la Nación, que a una propuesta que ayude en alguna medida a los trabajadores.
En segundo lugar, los antecedentes existentes muestran que una ley de este tipo no tuvo el impacto esperado en frenar despidos ni tuvo el impacto indeseado en frenar inversiones. Es decir, no sirvió ni para lo bueno ni generó lo malo.
En tercer lugar, si hubiese un buen seguro de desempleo provisto por el Estado, sería innecesaria la ley. Ello debido a que ante el despido, el trabajador podría solicitar un seguro de desempleo mensual que le permita seguir adelante hasta que consiga otro trabajo. El tremendo proceso inflacionario de los últimos años desvirtuó completamente el monto del seguro de desempleo (hoy es de $400 mensuales y hasta 12 meses)
En cuarto lugar, no detiene procesos de inversión una ley de este tipo. Basta ver el repunte económico en el gobierno provisional de Eduardo Duhalde en 2002 en Argentina. A los empresarios los mueve las oportunidades de negocios, así que si ven oportunidades de inversión y futuras rentabilidades, van a invertir. No los desincentivará una ley antidespidos por 180 días.
Por último, si bien la ley no tiene ningún efecto probado en las economías, pero sirve desde un punto de vista social para que los trabajadores se sientan más tranquilos en este proceso de transición económica, bienvenida sea. Es decir, el hecho de que la economía se esté sincerando, reacomodando, o bien ajustando, hace que todos los sectores deban contribuir poniendo su granito de arena al proceso. El hecho de que haya una ley o bien un compromiso firme de los empresarios de no despedir trabajadores hasta que este proceso de reacomodamiento aclare, es algo saludable para la economía y la sociedad como un todo, dado que muestra que cada sector contribuye para que todos estemos más tranquilos.

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Sección Editorial

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