Seis días después de su secuestro, Débora Magallanes, la joven mamá de tres niños que era buscada desde el lunes, fue liberada por su raptor: Carlos, su última pareja, quien la tenía amenazada de muerte.
"Él la dejó en Coronel Moldes; tomó el colectivo y se vino a la ciudad. En la terminal de ómnibus los policías la reconocieron y la trajeron a la comisaría novena, y ahora está haciendo la denuncia contra él porque la obligó a subir al auto bajo amenazas", aseguró ayer, a media tarde, Norma Alarcón, mamá de la joven.
"Está sana y salva, gracias a Dios", dijo varias veces la mujer, más relajada al tener a su lado a Débora.
Horas antes de que la chica regresara a Salta capital, Carlos había llamado por teléfono a Norma Alarcón para decirle: "Ya vamos para allá; estamos en Gemes". Sin embargo, "fue otra mentira como las que me dijo cuando me llamó durante la semana que la tuvo secuestrada", sostuvo la mujer.
El último lunes, Débora había salido de la casa de su mamá -en la que se había alojado con sus tres hijos tras separarse de Carlos- supuestamente a comprar pañales. Desde entonces Norma recibió numerosos llamados de Carlos, diciéndole que Débora estaba bien y que ya iba a regresar. Recién ayer, cuando la joven era buscada por la Policía, él la liberó.

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