El allanamiento al Banco Central ocupó las dos últimas mañanas todos los comentarios en la City porteña. El juez Claudio Bonadío allanó el martes pasado el Central por la denuncia en la que están imputados el presidente de la entidad, Alejandro Vanoli, y su directorio.
El magistrado también envió una orden de presentación al principal mercado de futuros, el Rofex, que deberá dar datos que permitirán deducir la identidad de los compradores, sospechados de defraudar al organismo monetario.
Por estas horas, quienes presentan mayor preocupación no son quienes se las ingeniaron desde la entidad monetaria para utilizar las ventas de contratos a futuro de dólar para frenar la salida de divisas o, por lo menos, la demanda de billetes.
El dato de las últimas horas es que en el listado de compradores de dólar futuro existen banqueros, empresarios, funcionarios, exfuncionarios y hasta algún que otro personaje mediático que goza de los beneficios de ser considerado "asesor" de alguno de los presidenciables.
Por el otro lado, también en el Central se defienden de tantas sospechas. Sostienen que no es ilegal hacer contratos de dólar futuro. Argumentan que recursos provenientes de la operatoria pueden utilizarse hasta el 10 de diciembre para frenar la sangría de dólares de las reservas del Banco Central.
Los funcionarios enojados con el juez Bonadío reflexionan sobre la esencia del contrato a futuro.
La mesa de operaciones del Central interviene en este tipo de contratos como vendedora para morigerar situaciones de fuerte expectativa de devaluación como la actual. Y vende a un precio menor al que ofrecen los privados, en teoría para desincentivar apuestas contra el peso.
En el pasado la jugada no fue negativa para el BCRA. Vanoli asegura haber hecho ganar $5.500 millones en doce meses al banco, porque las expectativas de devaluación no se concretaron.
Pero la denuncia del espacio de Mauricio Macri en la Justicia explica lo mismo de otro modo.
El argumento de la denuncia de Cambiemos es que los contratos a futuro, los non deliverable forwards (NDF) de Nueva York, se pactan a precios mayores. El Central vende el contrato a enero a $10,28 en el Rofex, mientras que el NDF pagó el lunes pasado $16,04.
Un cambio de gobierno y un salto discreto del dólar oficial harían que la posición vendedora del Central supere los US$14.000 millones. Se calcula en $30.000 millones las pérdidas que sufriría el BCRA.

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