Más allá del "efecto Trump", la caída en la Bolsa, el dólar y las inversiones que llegan en cuentagotas, existen dos indicadores que empiezan a preocupar teniendo en cuenta que ingresamos en dos meses muy sensibles a la memoria de los argentinos.
"Diciembre es un mes maravilloso en la vida de los argentinos, en la vida de todos, porque es un mes de encuentro de la familia, tenemos Navidad", afirmó el presidente Mauricio Macri tras encabezar la inauguración de una obra vial en el partido bonaerense de Luján.
Por su parte el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor José María Arancedo, renovó el pedido a la dirigencia política, social, gremial y empresarial del país para que "dejen de lado intereses particulares" y sean "responsables del bien común de la patria" en un "momento difícil", e hizo un llamado a vivir una "Navidad en paz".
Sin duda que la situación actual, más allá de las promesas y de los bonos (a criterios de los empresarios) no puede allanar el camino, para los que menos tienen.
En ese contexto, la inflación que dio un respiro en septiembre se volvió a disparar en octubre -llegó a 2,4%- y nada hace suponer que este mes y el último del año será menor.
En septiembre el Gobierno arrojó pronósticos esperanzadores, desconociendo que en determinado momentos el tarifazo iba a impactar en el índice del costo de vida.

El Indec reconoce

Jorge Todesca, el director general del Indec sostuvo que la inflación "ahora la tenemos bajando a un nivel menor que el de los primeros meses del año" y señaló que el aumento de precios del 2,4% de octubre "obviamente es un número alto, aunque tiene un contenido de casi un punto, concretamente 0,9%, que es al aumento del gas. Si uno sustrae eso, está en cifras bastante menores", explicó.
En los últimos meses, el consumo siguió con su tendencia negativa, profundizando la caída, que arrancó con el primer mes del año.
Según la CAME, que dirige Osvaldo Cornide, la tendencia se agravó en octubre (8,2%) y se dispararon nuevos interrogantes sobre el futuro. A los pequeños y medianos comerciantes de la Argentina les va "muy mal" por la caída del consumo y ya hablan de una "crisis" y pérdidas de empleo, según alertó Vicente Lourenzo, vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). "Hay veces que a uno le va muy bien y veces que a uno le va muy mal, como ahora", dijo el empresario al recordar que durante los primeros meses del año, el sector soportó una fuerte caída en sus ventas respecto a igual período del año pasado.

La recesión

Según una nota de José Calero, periodista de NA, la recesión continúa firme, destacando en septiembre que la actividad fabril se desplomó 7,3%, la segunda mayor caída interanual en lo que va del año, que así acumula en los primeros nueve meses una disminución del 4,6%. Por su parte, la construcción tuvo una caída aún mayor, ya que bajó 13,1%, entre ello se destaca la baja en la demanda del cemento.
Al complicado cuadro se suma que la inflación mensual continúa más cercana al 3% mes tras mes, por ahora lejos de la expectativa de bajarla al 1,5%.
Otro tema que no juega a favor del Gobierno es la alta política de endeudamiento, aunque hay que destacar que gran parte es destinada a cumplir con compromisos que el kirchnerismo se rehusaba a reconocer, pero que empiezan a generar incertidumbre por su magnitud.
También influye que ante la falta de actividad se agrava el problema del empleo.
Las cifras más alarmantes se verificaron en la industria manufacturera, en especial en el sector metalmecánico -por las menores ventas de automóviles a Brasil- y en la construcción. El kirchnerismo insiste en que los despidos superan los 150 mil desde diciembre último, según un relevamiento de denuncias gremiales y datos periodísticos. Sin duda que los datos conforman un peligroso combo.

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