La campaña solidaria por las comunidades aborígenes de la frontera norte fue un éxito y alcanzó a unos 2.000 chicos. Montaron una feria de entretenimientos donde hubo desde peloteros hasta controles médicos; fue una verdadera fiesta.
Una vez más la solidaridad de los salteños se puso de manifiesto en la enorme cantidad de donativos que aportaron para los niños de las comunidades aborígenes.
Pero la idea fue llegar hasta las misiones del norte no solo con cuestiones materiales, sino también acercarle a los chicos diversión y alegría. Compartir y comunicarse con ellos.
Es así que los chicos pudieron disfrutar durante varios días de peloteros, espectáculos infantiles, payasos y hasta algodones de azúcar, que por primera vez probaron, según manifestaron ellos mismos.
"Esto constituye una muestra de lo que se puede generar desde la comunidad, de que el desarrollo desde lo local es posible y que puede ser trasladado a todos los ámbitos sociales", contó Antonio "Tony" Rico, uno de los que impulsaron las actividades.
Movilizadores
La movida fue motorizada por diferentes actores sociales, entre ellos el músico Cristian Herrera, del grupo Matacos; la Comisaría 13 de Cerrillos, la fundación Nuestra Señora de La Merced (Cerrillos), Ropero Social Salta, FM Santa Rita, entre otros. Colaboraron efectivos de Gendarmería y docentes de las escuelas Misión Wichi, Lewetes, Los Ranchitos.
Hace algunos días partió desde la plaza de Cerrillos una caravana hacia Morillo (Coronel Juan Solá), donde estuvieron hasta principios de esta semana recorriendo todas las misiones aborígenes de la zona, llevando asistencia y alegría a más de 2.000 niños, quienes recibieron juguetes, ropa de vestir, colchones, útiles escolares, alimentos no perecederos, etc. Gran parte de esta mercadería fue recepcionada en las comisarías y delegaciones policiales del Valle de Lerma.
Participación
A la delegación salteña se sumaron familias solidarias de Córdoba, Tucumán, Jujuy, Entre Ríos, que enterados de la cruzada por la página web de El Tribuno y las redes sociales, llegaron hasta la frontera norte con sus aportes. Fue una verdadera fiesta en la que tanto los niños aborígenes como la gente que llegó a compartir con ellos unas jornadas de plena camaradería recibieron algo: principalmente afecto y gratitud.
El contingente salteño estuvo integrado por Tony Rico, Esteban Guarachi, Ana Aparicio, Germán Cruz, Gimena Rosa Castro, Paula Casas, María Eugenia Altobelli, entre muchas otras personas que dedicaron tiempo y esfuerzo en esta campaña. También se sumaron médicos, quienes gentilmente realizaron controles sanitarios.

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