Para muchos argentinos, lo "nacional y popular" es casi un sello de calidad y la apertura a la posesión de "fueros". En efecto, ser N&P equivale a "tenerla clara", lo que permite tomar partido con relación al papel del Estado -hacerlo todo- y el mercado -abstenerse de todo-, entender el cómo y por qué de la pobreza, el diferente grado de desarrollo entre las sociedades, la perversidad de los "fondos buitre", etc. todo ello unido al derecho a obtener inmunidad respecto a cualquier tontería que se diga o piense. La pregunta del millón -de pesos, por supuesto- es ¿cómo se es N&P o se llega a serlo?... Para algunos, basta con pertenecer a los partidos políticos que son precisamente N&P, lo que tal vez no sea tan fácil como parece, porque muchos partidos se reconocen a sí mismos como tales, pero el problema es que eso obviamente excluye a los demás partidos... ¿Qué es ser popular? El mismo diccionario define la palabra como "que es estimado, o al menos conocido, por el público en general". Conforme esto, el asado de carne vacuna es indudablemente popular porque, más allá de ser las personas carnívoras, omnívoras o rechazar la ingesta de carne de cualquier tipo, el asado es "popular" en tanto cualquiera sabe en qué consiste. Sin embargo, y volviendo a los partidos políticos, los hay, y muy "populares" -sin duda, "nacionales" también- que, sin embargo, no son conocidos o reconocidos por nadie, o por muy pocos, al punto que, para tener alguna chance electoral, muchos partidos así llamados N&P necesitan de nombres descollantes como candidatos, los que figuran ostentosamente en fotografías, al mismo tiempo que el sello partidario apenas se insinúa y a veces directamente es suprimido...
¿Populares o triunfadores?
Parecería que ayudaría el intentar ordenar algo las ideas respecto a qué es lo N&P, si es que existe tal cosa. En primer lugar, partidos "nacionales" son todos los reconocidos a escala nacional, o sea, que tienen representatividad dada por lo que marca la ley, en toda la Argentina. Por lo tanto, un partido provincial o municipal nunca será "nacional", lo que no hace a sus dirigentes menos patriotas que los que están al frente de los que tienen territorialidad en todo el país. En segundo lugar, un partido es "popular" -o está más cerca de serlo- cuando gana las elecciones o ha obtenido un elevado caudal de votos, y no lo será, o reducirá su "popularidad", cuando las pierde y, será tanto menos "popular", cuanto menor tamaño electoral haya logrado en las elecciones de las que se tratare, todo lo cual, evidentemente, no tiene nada que ver con la "nacional-popularidad" que algunos se arroguen.
La defensa de los intereses nacionales
Otra cosa por completo diferente al fantasma de lo N&P, es la defensa de los intereses nacionales, cometido que debe ser un requisito indispensable para una nación que pretenda ser tal. Esta defensa no tiene que ver con eslóganes preconcebidos, sino con una clara conciencia de su dirigencia política de lo que es importante y lo que es accesorio para proteger precisamente esos intereses, dentro de una ética que no puede prescindir de la comprensión de que todas las naciones tienen derecho a mantener idéntica postura, por supuesto en los mismos términos de reciprocidad ética. Conforme esto, pagar lo que se debe, en los términos pactados y en las mejores condiciones para el país, no tiene nada que ver con la "antipatria", y en cambio sí lo sería negarse a hacerlo, engrosando la deuda con los intereses caídos, infligiendo así daños mayores a la nación al privarla de los recursos internacionales que podrían contribuir a un desarrollo más acelerado, además de desprestigiarla ante el conjunto de naciones al manifestar una actitud irresponsable. Análogamente, reclamar por los derechos soberanos de territorios que consideramos propios, manteniendo al mismo tiempo el respeto por la condición humana de quienes por ahora lo habitan, sin duda no es ser "antipatria", y en cambio, agredir, en forma física o verbal a otros pueblos, no es de patriotas, ya que el amor a la patria no es el amor a la Argentina en simultáneo con el odio a las demás naciones, sino el derecho a amar nuestro suelo, reconociendo el derecho de todos los seres humanos a hacer lo propio con el suyo, ¿verdad?

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