Corría 1883 cuando la Tercera Orden Franciscana vio la necesidad de crear en Salta una escuela para niñas, y que contribuyera a la formación de las mujeres de nuestra provincia.
El proyecto fue anunciado internamente el 10 de febrero de 1883 y fue aceptado por todos los miembros de la orden, y de inmediato se pusieron manos a la obra para concretarlo.
Con la ayuda pecuniaria de un gran número de damas salteñas que pertenecían a la Tercera Orden, se logró abrir por primera vez las puertas del incipiente establecimiento, el 1 de marzo de 1883, en una vieja casona salteña que era propiedad de don Miguel Aráoz. Previo a ello, el nuevo establecimiento educativo solo para mujeres, había sido puesto bajo la advocación de Santa Rosa de Viterbo.
La responsabilidad de dirigir la nueva escuelita fue encomendada a una excelente y reconocida maestra del medio, la señorita Balbina Hernández, quien compartió tareas con dos docentes más: sus hermanas Micaela y Justina.
Así es como comenzó a marchar el pequeño establecimiento hasta que en 1887, cuando los problemas económicos comenzaron a hacerse sentir y ser acuciantes, las damas salteñas de la Tercera Orden, se vieron en la necesidad de solicitar ayuda a las Hermanas Franciscanas de Córdoba, pidiéndoles que se hiciesen cargo de la escuelita salteña que ya tenía cuatro años de vida.
Y así fue que se inició la larga y meritoria trayectoria del Colegio Santa Rosa, que no solo encierra diversas alternativas organizativas, sino también particulares curiosidades históricas y geográficas. Un ejemplo de ello, son las narraciones que nos legaron los que vinieron de Córdoba a Salta con la misión de fundar un establecimiento educativo únicamente para mujeres

Viaje de reconocimiento
En unos escritos redactados a modo de memorias, el P. Quirico Porreca -director de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas de Córdoba- nos cuenta las alternativas del viaje exploratorio que hicieron miembros de la orden a nuestra ciudad para decidir la fundación del colegio:
"Resolvimos -dice Porreca- realizar una visita de reconocimiento, luego de haber conseguido pasaje por los trenes del Ferrocarril Central Argentino (F.C.A.). Emprendimos el viaje el 8 de mayo de 1887, llevando a tal efecto a las Superioras del Colegio del Carmen.
Después de cuatro días de penoso viaje, llegamos a la ciudad de Salta.
Previo a ello, en un lugar llamado La Lagunilla, a tres leguas de la ciudad, nos esperaban con coches particulares la mayor parte de la comunidad de los PP de Salta, con el Síndico del Convento, don Faustino Maldonado y una Comisión de señoras de la misma Tercera Orden.
En La Lagunilla dejamos la mensajería y pudimos respirar porque en el trayecto la tierra nos impedía hacerlo libremente y aún distinguirnos unos a otros.
Descansamos un rato, tomamos refrescos que nos había traído la comisión que venía a recibirnos y luego proseguimos viaje a Salta".
Después del arribo a Salta de la comitiva de Córdoba, siguieron reuniones y trámites diversos; entre ellos, la adquisición del inmueble que actualmente posee el Colegio, ubicado "frente a la puerta que atraviesa de La Viña, por la suma de tres mil pesos que fueron reunidos por suscripción".
El colegio y los diarios: La Reforma y El Popular
Con la colaboración de los organizadores de la ciudad, se iniciaron los preparativos para concretar la fundación del Colegio que comenzó el 14 de septiembre de 1887, con la colocación de la piedra fundamental. En la oportunidad, los diarios de Salta se hicieron eco del acontecimiento con elogiosos artículos que publicaron "La Reforma" y "El Popular".
El 17 de septiembre, quedó oficialmente establecida la Comunidad de las Religiosas Terciarias en la Casa Escuela Santa Rosa de Viterbo y el señor Matías Linares, Vicario y Previsor, que compró y donó el terreno en el que erigirían el edificio de las Terciarias Franciscanas.
Luego de estas diligencias, la Madre Provincial regresó a Córdoba, quedando como capellán del nuevo colegio el P. Rafael Gobelli, de grandes y profundos recuerdos en el establecimiento.
La inauguración
Años después, el 8 de marzo de 1891, se inauguró el flamante edificio del Colegio Santa Rosa de calle Alberdi al 600. Era el frente y el primer patio con los dos pisos. Pero las obras no quedaron ahí pues paulatinamente el establecimiento continuó creciendo. Luego llegó el segundo patio; más tarde el gran salón de actos; y el 11 de noviembre de 1905 se inauguró la capilla.
Incorporado
En 1923, el Colegio Santa Rosa fue reconocido oficialmente por el Ministerio de Educación, como incorporado a la Escuela Normal de Maestras, comenzando desde entonces a formar en sus claustros docentes para las escuelas primarias.
En 1966, al cumplir el establecimiento sus Bodas de Diamante, un informe distribuido por las autoridades del establecimiento daban cuenta que desde el año 1923, habían egresado de sus aulas un poco más de dos mil maestras normales, en solo 23 años de formación docente.

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