"La policía nos dice que protejamos los lotes, porque si alguien viene a usurpar ellos no lo pueden sacar hasta que actúe la Justicia", relató el miércoles a El Tribuno José Vilca, mientras cuidaba la parcela adjudicada a su hijo en Parque La Vega, quien en ese momento dictaba clases en una escuela del macrocentro de la ciudad.
“Entre los vecinos nos cuidamos de los robos y estamos seguros” Paula Cardozo, vecina
Recordó las primeras semanas desde que Tierra y Hábitat le entregó el terreno a su hijo, el 5 de febrero, cuando "había que aguantar" jornadas bajo la lluvia y el calor abrasador. "Él dormía en una carpa junto a su esposa y el hijo hasta que pudo empezar a construir su casita", contó el padre, frente a la edificación con bloques de cemento y techo de chapa donde habita la familia. La vivienda consiste, por ahora, en una habitación y el baño se encuentra en el patio con un techo improvisado con plásticos.
A una velocidad diferente avanzan otras obras en el loteo de Parque La Vega. Cuadrillas de albañiles trabajan a ritmo sostenido en edificaciones de hasta dos pisos. La mayoría se encuentra en las manzanas colindantes al barrio San Remo.
"En el barrio se ve claramente quiénes fueron acomodados con lotes, quiénes especulan con los terrenos para venderlos más adelante y quiénes son los que realmente necesitaban un lugar para vivir", describió otro vecino del predio de la zona sur de la capital salteña, quien prefirió resguardar su nombre.
Explicó que algunos adjudicatarios construyen casas muy precarias para superar los controles de los inspectores de Tierra y Hábitat, pero después venden sus terrenos. "Esto pasó en todos los loteos que se hicieron en la ciudad", aseguró el vecino.

Sin servicios

Todas las casas de Parque La Vega están colgadas al alumbrado público. Edesa no habilita la conexión domiciliaria porque el complejo habitacional aún no está autorizado por la Municipalidad de Salta.
Mientras, los cables cuelgan desde los postes de luz hacia las viviendas sin ningún tipo de seguridad. Se puede observar en algunas manzanas cómo tres propiedades comparten electricidad desde un mismo cable.
Tampoco hay cloacas. Si bien están instaladas las cañerías bajo las calles del barrio, la red cloacal aún no está habilitada.
De igual manera, algunos adjudicatarios conectaron sus propiedades de manera clandestina al servicio que no funciona y los caños pueden colapsar al no desagotar los desperdicios.

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