El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, aseguró ayer que los jueces reciben "ataques que debilitan su credibilidad", al tiempo que llamó a "luchar contra la trata de personas y la esclavitud del siglo 21 a pesar de las presiones".
"La noción de juez y de la autoridad judicial está relacionada al sistema institucional y con la credibilidad. Es juez quien es reconocido como tal, pero si el juez es atacado o presionado, cuestión que se ve hoy en todo el mundo, este es un juez líquido, es una licuación de la autoridad judicial", sostuvo el titular del máximo tribunal al participar de un seminario sobre trata de personas y crimen organizado encabezado por el papa Francisco en el Vaticano.
En ese sentido, el magistrado señaló que "muchos se preguntan ¿por qué hay presiones o licuación de la autoridad judicial? Porque es importante, si no, no la habría".
El juez lamentó que "quienes no son considerados ciudadanos, los inmigrantes, las víctimas de trata, los trabajadores ilegales, todas personas que transitan por el lado oscuro de la sociedades, no tienen ningún derecho".
"Hemos vuelto mil años atrás. Hemos vuelto a la división entre los ciudadanos y quienes no son ciudadanos, que son cosas, esclavos que no tenían derechos", afirmó.
Al respecto, Lorenzetti destacó que "uno de los grandes cambios" ante esa situación lo pueden hacer los jueces y puso como ejemplo a la Argentina: "Ya lo hemos hecho cambiando este concepto. Esto significó que la Corte Suprema haya dicho que el derecho a la vivienda, o a la atención médica, pertenece a una persona que no era argentina y que vivía en la calle. Esta sentencia en muchos países sería inadmisible".
"Luchar contra la trata de personas, contra la esclavitud del siglo 21 es algo que hacen los jueces o por lo menos deberíamos hacer y si lo hacemos tenemos presiones. Porque la mejor manera de que no funcione la lucha contra la trata es que no haya alguien con la fuerza necesaria para que las leyes se impongan y esto es lo que está sucediendo", resaltó.
Asimismo, el presidente de la Corte remarcó que "la visión del papa Francisco al instalar estos temas no está dirigida solamente a la cristiandad".
"El Papa le habla a la humanidad. Y cuando menciona palabras tan fuertes como trata, nueva esclavitud en el siglo 21, narcotráfico, que la casa común está en peligro, estas palabras suenan más allá del lenguaje jurídico: en nuestras conciencias, suenan en nuestras vergenzas", concluyó.

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