En el norte argentino los muertos tienen una cercanía y una convivencia muy fuerte con los vivos. En la casa de Severo Báez, de villa Primavera, ya comenzaron ayer todos los preparativos para el Día de los Muertos y el Día de las Almas.
A las 16 comenzaron amasando el pan, y mientras trabajan las manos de su esposa Rafaela, las coplas se le van hilvanando. "Hay almita milagrosa/ hay almita de todos los santos/ yo te recibo cantando/ no te recibo con llanto", recita y suelta la masa y agarra la caja y todo el lugar se transforma, se vuelve místico.
Hoy seguirán amasando el pan con los invitados. Luego le dan formas. "Si al difunto familiar le gustaba algo le hacemos el pan con esa forma. Si le gustaba el asado hacemos una forma de vaquita. Hacemos llamas, corderos y con eso le convidamos al finadito para compartir", instruyó Severo.
Esto forma parte de una serie de rituales que comenzó a realizar la familia Báez hace 40 años para rescatar las ancestrales tradiciones del noroeste argentino, que inclusive tienen muchos trazos prehispánicos.
Todo estará listo para mañana, que llegarán las viejas rezadoras y las oraciones se repetirán hasta la noche. "Se siente un murmullo", dijo Rafaela mirando de costado mientras acomodaba la corona de flores de papel que la trajo Virginia Vilte desde Cafayate.
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Todos llegan y todos están invitados para los preparativos. El que quiera puede ir y llevar velas, comidas, bebidas y lo que al difundo querido le haya gustado en la vida.
Para la noche de mañana la mesa estará servida y se compartirá con muertos la cena. El pan que ayer y hoy amasan estará bendecido por Dios y no habrá tristeza sino que es un tiempo de alegría, de estar con esos seres queridos una noche.
El miércoles 2 de noviembre será el turno del "despache" de los muertos. A la tarde irán al cementerio de Villa Mitre y recordará a los familiares muertos. "Allí también llevamos juguetes para los más chiquitos y las comidas y bebidas que les gustaban", dijo Rafaela, describiendo quizás una de las imágenes más fuertes del ritual.
Por la tarde noche volverán a la casa de los Báez y se realizarán la corpachada a la Pachamama. Se le dará comida y bebida, se le convidará coca y cigarrito. Lo que quede de comida se repartirá entre los presentes. Cada vivo se irá a su casa y cada muerto volverá al lugar donde eternamente descansa en paz.

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