A pesar de los adelantos tecnológicos, el barrilete o cometa sigue acaparando la atención de grandes y chicos. Los vientos de agosto son ideales para remontarlos y "darles hilo". Es un entretenimiento muy arraigado en Salta, que aún persiste y genera entusiasmo. Tanto, que ya pueden verse en distintas esquinas de la capital vendedores de las más atractivas cometas.
En otros tiempos, los chicos se congregaban en terrenos baldíos o "canchitas" para competir quién lo elevaba más alto, tenía el diseño más innovador o le hacía hacer piruetas en extremo arriesgadas. Aún perduran en los distintos barrios de la ciudad y de las localidades del interior, instituciones que fomentan este tipo de actividades.
Los materiales para armar un cometa o barrilete, giraban en torno al papel de diario o de colores, cañas huecas o varas plásticas, nylon, cinta de embalar, plasticola, hilo de algodón y papelitos pequeños que se enviaban por el hilo para estabilizar el barrilete. En ellos se le escribía mensajes y por ello se los llamaba telegrama. Un dato relevante: en el armando generalmente participaba toda la familia, que mezclaba creatividad y destreza.
Luego llegaron los diseños comerciales y sofisticados, con estampados de dibujos animados, animé, cómics, cine fantástico, series y personajes de videojuegos. El barrilete compitió con éxito a lo largo del tiempo con la televisión, los atari, los family game, las playstation y este año lo hará con el mundialmente esperado Pokémon Go, para celulares. Sin embargo, ha logrado convivir con todos y cada uno de los entretenimientos tecnológicos, basándose en la simpleza de compartir con amigos y en familia, esperar la llegada del viento para remontarlo, correr a toda velocidad para que tome vuelo y darle piolín para elevarlo hacia el cielo, al que embellece en cada agosto con los más variados colores, formas y piruetas.

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Hay lugares y personas emblemáticas en Salta que promovieron y promueven esta actividad, como el ex cura párroco de Cerrillos, Luis Zangrilli, que en la década del 50 impulsaba concursos de barriletes en todo el Valle de Lerma; el periodista Martín Grande, quien actualmente lo hace en la ciudad de Salta; mientras que en pueblos como La Merced, Molinos y otros pueblos de los valles de Lerma y Calchaquíes, es toda una tradición.
Antecedentes
Hacer volar barriletes es una actividad muy antigua, tanto que se originó en China varios siglos antes de la era cristiana. Por aquellos tiempos era utilizado como un instrumento militar para enviar mensajes: sus colores y movimientos tenían significados para las tropas. En occidente su uso giró hacia el entretenimiento. Sin embargo, Benjamín Flanklin lo utilizó para sus pruebas científicas relacionadas al pararrayos. También se empleó en mediciones atmosféricas.

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