Una "pijamada" de chicas de entre 12 y 15 años en mi casa me dejó la inquietante sensación de ser habitante de otra era y de otro mundo. Después de las pizzas y los helados, fluía la charla entre las niñas que no se miraban mientras hablaban y reían. Es que miraba cada una su celular, claro. Como espectadora de una escena virtual, respetuosa de "las modas" y resignando el recuerdo de las pijamadas de los "80, con estanciero, ta-te-ti, mercadito, y con alguna muñeca que abrazar para dormir, me entregué al sueño. En busca de agua, a las 4.30 de la madrugada, me levanté y espié el cuarto de la "pijamada". Las chicas dormían desparramadas entre dos camas y dos colchones. Prendí la luz porque escuché en esa escena una musiquita tenue, de parlantes sonando bajo la almohada. Una de las chicas tenía los auriculares prendidos al celular y a sus oídos con la música a todo dar. Entonces pensé ¿qué les pasa a los chicos que no respetan ni su propio descanso? ¿cuánto daño se hacen? ¿cuánto rinden al despertar después de días y noches de tabletas y celulares con las redes ardiendo en sus cabezas?
En sus charlas suenan cada dos palabras: "face", "spotify", "instagram", "wasapeame", "clavale visto"... y así ¿Los "grandes" podremos entender este nuevo mundo algún día?
Los resultados de un informe de UNICEF mostró el impacto de las nuevas tecnologías en la vida de los chicos: 43 por ciento de los niños y adolescentes en Argentina creó su primera cuenta en una red social antes de los 13 años, y sólo el 13 por ciento de ellos lo hizo acompañado de sus padres.
Me pregunto si el lector tiene idea de qué página web, plataforma social, red de amigos o juego en línea están utilizando sus hijos o nietos en este momento. Porque seguro que en este mismo instante están prendidos a un dispositivo. Se ha vuelto costumbre que los niños pasen con las nuevas tecnologías de la información y comunicación (televisores, computadoras, smarthphones, tablets, celulares), más tiempo del que pasan con sus padres o con sus familias. Es por esto que es común encontrarnos con una nueva generación de "millennials" lejanos, a veces desinteresados o apáticos, abstraídos por completo en sus aparatos, con pocas ganas de interactuar con la familia, hermanos o amigos.
Entonces nosotros, los "grandes", nos entusiasmamos con la idea de la "pijamada" como una forma sana de diversión... pero ojo, porque a las pijamadas de estos tiempos vienen colados los dispositivos con las redes como protagonistas de todos los encuentros.
Sin embargo, lo que más preocupa es el peligro que entrañan los contactos que establecen los chicos a través de las redes, que tristemente, en casos resonantes, los ha llevado hasta la muerte.
El informe de UNICEF dice que "7 de cada 10 chicos no pidió permiso para estar en las redes sociales". Según ese mismo estudio, "el 42 por ciento de los chicos de 12 y 13 mintió sobre su edad y el 43 por ciento del total de la población evaluada (niños y adolescentes) se encontró de forma presencial con alguien que conoció por Internet". De este último grupo, "el 80 por ciento le avisó a "alguien" sobre el encuentro".

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora