Como recordamos, el Ejército Auxiliar del Alto Perú, al mando del general José Rondeau, fue derrotado por los realistas el 29 de noviembre de 1815, en Sipe Sipe, actual territorio de Bolivia. El enfrentamiento se dio en el transcurso de la tercera expedición al Alto Perú, ordenada por el gobierno de Buenos Aires, aunque militarmente había sido desaconsejada por el general San Martín. Una de las consecuencias de la derrota, comparable a la de Huaqui (1811), las Provincias Unidas perdieron el Alto Perú y con ello Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba, Chuquisaca, Potosí, La Paz y Mizque.
También hay que recordar que Güemes no participó de esa expedición, pues se retiró en los inicios de la misma por desavenencias con José Rondeau y su estado mayor, luego del triunfo de Puesto del Marqués (14/ 04/1815).
Así fue que al pasar Güemes por Jujuy de vuelta a Salta, retiró de allí 700 fusiles. Cuando en el Alto Perú Rondeau se entero de esto, de inmediato exigió la devolución de las armas, a lo que el gobernador de Salta respondió que ello dependía del Cabildo de Salta. El cuerpo, reunido el 23 de junio de 1815, rechazó la exigencia diciendo que si se devolvían "la provincia quedaría sin armas, que sirven para su defensa y para escarmiento de los enemigos".
La repuesta del Cabildo le llegó a Rondeau en Potosí, juntamente con otra noticia que lo sacó de las casillas: Güemes había sido electo gobernador de Salta. Montó en cólera y desde Potosí lanzó un meneado manifiesto contra Güemes, acusándolo de "usurpar la gobernación de Salta"; de "meditar la ruina de Jujuy"; y de haber "traicionado la constitución y la confianza pública". Y por si eso fuese poco, pidió a Buenos Aires (Álvarez Thomas) "un castigo ejemplar para el traidor".
La orden de Álvarez Thomas
El 24 de agosto, Álvarez Thomas (director supremo provisorio que reemplazaba a Rondeau) tomó razón de la petición y de inmediato exigió a Güemes la devolución de las armas, exigencia que el gobernador salteño rechaza muy diplomáticamente por tres veces. En su negativa, Güemes argumentó que Salta no podía quedar indefensa como ya había sucedido antes con los desastres de Huaqui (1811) y de Vilcapujio y Ayohuma (1813). Con esta respuesta, Güemes alertó al Director sobre la suerte que Rondeau corría en el Alto Perú, similar a la de Castelli en 1811 y a la de Belgrano en 1813. Y así nomás fue, tal cual.
Lo que pasaba era que Martín Güemes compartía lo que San Martín sostenía: "La Patria no hará camino por este lado del Norte que no sea una guerra defensiva, y nada más; para esto bastan los valientes gauchos de Salta con dos escuadrones de buenos veteranos".
Pero pese a las razones alegadas por Güemes, el Director Álvarez Thomas siguió desconfiando de Güemes, quizá por escuchar a los "influyentes orejeros" que no escaseaban ni en Salta ni en Jujuy y mucho menos en Buenos Aires. Estos decían y repetían que "Güemes procedería como Artiga en la Banda Oriental", o peor aún, "como el tirano Francia en el Paraguay".
Las tropas de French
El hecho es que "El Director Álvarez Thomas puso punto final a la discusión -señala el historiador Luis Colmenares- enviando (al Norte) una división al mando del coronel Domingo French". Era un contingente de 2.000 soldados que supuestamente debía sumarse al ejército de Rondeau. En realidad, primero debían aprehender a Martín Güemes y luego sumarse al Ejército del Alto Perú.

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Vicente Leo
Vicente Leo · Hace 9 meses

Uno puede entender estas cosas, el amor por el terruño natal transforma a Cerrillos en el ombligo del mundo, a la historia en Ciencia Ficción. Mientras tanto, la realidad claro está, pasa por otra parte lejos muy lejos de Los Cerrillos.


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